Los pocos turistas que este miércoles, cuando a las 13:00 horas se ha activado el aviso rojo por altas temperaturas, se atrevían a pasear por las calles de València lo hacían buscando la sombra y armados con botellas de agua, vasos de horchata, gorras o abanicos, uno de los productos que más se ha vendido durante la jornada en las tiendas de souvenirs del centro histórico.
La ciudad turística, repleta de apartamentos de corta instancia y acostumbrada al bullicio y a las explicaciones de los guías, ha quedado casi desierta antes de comer. Solo en las terrazas a resguardo del sol había algún cliente y la gente aprovechaba la gran fuente de la Plaza de la Virgen o los chorros de vapor de colindante Plaza de la Reina para aliviarse ante el sofoco de un viento de poniente que no daba tregua. Muchos de los que intentaron transitar por el cap i casal acabaron refugiados en el Mercat Central, donde los pobres pescaderos lamentaban las altas temperaturas: “Gastamos 40 euros al día en hielo”. Y es que este miércoles la ciudad de València se abrasó a 42,7ºC, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet)... pero no fue la temperatura más alta de toda la provincia.
La ciudad de València alcanzó los 42,7ºCEl mercurio se ha disparado, tal y como estaba previsto por toda la geografía valenciana. Las máximas han alcanzado los 44.1 ºC en Xàtiva, una localidad que estos días celebra sus concurridas fiestas bajo un calor asfixiante, o los 43,6ºC en Carcaixent. En el aeropuerto de Manises se ha llegado a los 43,5ºC y en Pego, a los 42,9ºC.







