0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLa reacción de los líderes europeos ante los incidentes en Ceuta reveló poca altura de miras, insolidaridad, pánico y no poco oportunismo político. Mientras se intentaba estabilizar la situación, gran parte de las capitales europeas se centraba en hacer reproches al Gobierno, en lugar de señalar a Marruecos como responsable del ataque híbrido. Hoy sabemos que la entrada masiva por la frontera estuvo precedida, coordinada y explotada por una campaña digital en que la desinformación prorrusa se alió con los sesgos de los algoritmos para crear pánico político. La carta conjunta contraria al Gobierno, firmada por 22 líderes europeos y promovida por Meloni y Frederiksen, es la muestra de que el objetivo se logró con creces.Inmigrates en una playa de Ceuta Reduan / EFEEn la misiva, los mandatarios atribuían a Sánchez haber creado un “factor de atracción” con la reciente regularización de migrantes. Aunque el detonante fue la sentencia del Supremo sobre las devoluciones en caliente, tergiversada en las redes hasta convertirla en el bulo de la frontera abierta, y la propia Comisión hubo de admitir después que la regularización nada tuvo que ver.Es preocupante que la ‘melonización’ haya sido la respuesta a los incidentes de CeutaSolo Francia, Portugal, Irlanda y Luxemburgo se negaron a rubricarla, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, fue el único líder de las instituciones que, en mitad de la crisis, defendió la firmeza de la actuación del Gobierno al coordinar repatriaciones rápidas, además de recordar a los demás miembros que Ceuta tiene estrictos controles hacia la Península, por lo que el espacio Schengen no se vio amenazado.Es preocupante que la respuesta de Europa a este escenario haya sido la melonización. Bien mirado, es un fenómeno parasitario: a diferencia del euroescepticismo que guio el Brexit con el fin de salir del espacio común, Meloni desea quedarse, pero usa la Unión como caja de resonancia de unos gestos que deben leerse en clave interna. Los adversarios han entendido que la vulnerabilidad de este viejo y envejecido continente no está tanto en sus fronteras como en las urnas. Jean Monnet confiaba en que Europa se forjaría en las crisis. La melonización invierte esa apuesta: la crisis deja de ser la coyuntura donde se prueba la fuerza de lo común para convertirse en un filón que cada líder explota en beneficio propio. En Ceuta, una crisis de fabricación externa se topó con la desbandada general.
Des-unión europea, por Marta Rebón
La reacción de los líderes europeos ante los incidentes en Ceuta reveló poca altura de miras, insolidaridad, pánico y no poco oportunismo político. Mientras se intentaba estabilizar la situación, gran parte de las capitales europeas se centraba en hacer reproches al Gobierno, en...








