0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEn la Odisea encontramos todo lo que, para bien y para mal, hace humanos a los humanos. La pasión por el conocimiento. Una pasión que empuja a Ulises incluso a visitar el Hades, el país de los muertos, en el que descubrirá, entre otras vivencias, la decepción de Aquiles: el gran guerrero le confiesa que habría preferido mil veces ser un plácido agricultor, y no el combatiente más célebre. Como Aquiles, los humanos dudamos, no entre caminos similares, sino entre caminos contrarios.'Ulises y las Sirenas',una pintura de Herbert James Draper. También personifica Ulises el humanísimo deseo de asegurar los pasos difíciles de la vida: por eso desea escuchar el visionario canto de las sirenas. Puesto que sus compañeros no podrían soportarlo, reman con los oídos tapados con cera. Uno quiere saberlo todo, los demás prefieren ignorar.Los humanos dudamos, no entre caminos similares, sino entre caminos contrariosEn otros momentos de la vida, los humanos nos dejamos arrastrar por los placeres, a pesar de saber que son esclavizantes: los compañeros de Ulises prueban las flores de loto. Después de haberlas comido, pierden la identidad, no quieren volver a casa. La tentación de las drogas.También es muy humano el deseo de ver mundo. Ulises quiere llegar a Ítaca, sí, pero se entretiene en cada isla. Añora a Penélope, pero duerme cada noche, durante años, con la bella Calipso. Se enfrenta a Circe, pero pasa un año entero en su deliciosa cama. Mueren muchos compañeros por la confianza con la que se entretienen robando en diversas islas. Y por su irreprimible curiosidad, Ulises y sus fieles acaban encarcelados en la cueva de Polifemo. Atraído por la acogida de la joven Nausica, pasa todavía una última temporada en una nueva isla.La Odisea contiene otros muchos aspectos de la condición humana. No tengo espacio para comentarlos. La astucia y el coraje en situaciones difíciles; la lucidez frente a las seducciones. Ahora bien, cuando las infecta el exceso, dichas virtudes son llevadas al extremo del defecto: Ulises es valiente también para asaltar, matar, robar y afirmarse abusivamente.Lo mismo ocurre con la nostalgia de la tierra natal, inspiración cordial del viaje, que Ulises va tiñendo de odio y de rencor, sentimientos corrosivos que son, desgraciadamente y como todo el mundo sabe, los ­motores más potentes de la historia humana.