0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl año que viene hay elecciones, sí o sí. De las generales aún no sabemos el día; las municipales –cuya fecha de celebración no puede moverse a gusto de quien gobierna– serán el próximo y lejano 23 mayo. Siempre que la naturaleza no envíe algún castigo a la insolente humanidad. Estamos, pues, en verano preelectoral, al que seguirán el otoño, el invierno y así hasta la primavera. Con temáticas a la carta de los que mandan o están en la oposición. Vuelven a destacar la inmigración y el turismo, como si nuestro mundo fuera una peonza que gira sin avanzar durante cuatro años. Con pocos días de diferencia, el adjetivo masivo se ha usado para el asalto migratorio de Ceuta y para la manifestación antiturística en Palma de Mallorca.Turistas en Barcelona Andreu Esteban / PropiasDos realidades saturadas y con pocos planteamientos de cambios profundos a la vista. Es ciertamente incoherente querer abrir fronteras sin tener vivienda ni ofertas laborales que compensen. Igual de incongruente que estar oficialmente en contra del crecimiento turístico pero seguir compitiendo –cada comunidad autónoma, cada ciudad y cada trozo de costa– por atraer al turista. Anunciando un rincón donde un escritor le dio el primer beso a su novia adolescente o el paraje en el que un famoso pintor cayó del caballo y vio la luz. O quizá un eclipse.La humanidad lleva toda su historia migrando, pero solo setenta años haciendo vacacionesInmigrantes y turistas tienen defensores a veces irracionales. Y atacantes que olvidan que, en todos los casos, hablamos de personas. En 2015, el gobierno de la recién elegida Ada Colau tuvo a bien iniciar unos encuentros sobre el turismo. Se convocaba tanto a expertos como a beneficiados y a posibles afectados. Lamentablemente, en clave migratoria las convocatorias similares eran previamente filtradas. Es igual, volvamos al momento de aquella reunión en que los más críticos con la llamada economía del visitante enumeraban acaloradamente sus miserias. Pidió la voz Jaume Font, doctor en Geografía Regional por la UB, quien templó el debate con esta simple frase: “Basta de criminalizar el turismo generalizado. Es un logro social vinculado a las vacaciones pagadas”.La humanidad lleva toda su historia migrando, pero la gente del mundo real solo lleva setenta años haciendo vacaciones. Los miles de migrantes que seguirán llegando disfrutarán cuando sus hijos y nietos puedan hacer los viajes de placer que ellos ni siquiera sueñan. Hay demasiados intereses en enfrentar vidas que son complementarias. Si cobran más que nosotros, son expats. Si cobran menos que nosotros, son inmigrantes. Si vienen unos días a pasarlo bien, nos expulsan de casa. Si vienen a buscarse la vida, nos vampirizan los servicios sociales. Si eres muy de izquierdas, deben molestarte los expats y los turistas. Si eres muy de derechas, deben molestarte los inmigrantes y los solicitantes de asilo. Si eres una persona que aceptas a todo el mundo –siempre que llegue ordenadamente y “se comporte”– eres un bicho raro y desubicado.