Acciones, bonos de larga duración, crédito y criptomonedas vuelven a subir casi a la vez, y el mercado empieza a parecerse otra vez a ese everything rally en el que prácticamente todo encuentra compradores. La novedad es que ahora también se ha sumado el oro, después de varios meses quedándose algo al margen del movimiento.En menos de un mes, la onza ha pasado de caer por debajo de los 4.000 dólares a rozar los 4.450, un rebote cercano al 12% desde los mínimos de julio que ha devuelto al mercado parte del entusiasmo perdido durante la fuerte corrección de primavera. Y, justo ahora que el precio vuelve a mirar hacia arriba, los inversores empiezan a regresar. Los ETF respaldados por oro recibieron 3.000 millones de dólares en julio y pusieron fin a dos meses consecutivos de salidas. Sus reservas aumentaron en 23 toneladas, hasta las 4.068, después de un junio en el que habían salido 8.900 millones y el metal sufrió su mayor caída mensual desde 2008. El dinero que huyó cuando las cosas se pusieron feas empieza a cambiar de dirección, y la pregunta es si lo está haciendo demasiado tarde.Compraron antes No todos los inversores se bajaron del tren durante la última caída del mercado. El ejemplo más claro de esta estrategia contracorriente lo protagoniza China, cuyo Banco Popular adquirió unas 15 toneladas en junio (justo cuando el oro se desplomó un 11,65%), elevando así sus reservas oficiales por vigésimo mes consecutivo. Lejos de frenar el ritmo, la institución aceleró todavía más un mes después con la compra de otras 20 toneladas, justo en el momento en que el metal precioso comenzaba a dar las primeras señales de recuperación.Esta hoja de ruta fue replicada por el conjunto de los bancos centrales, cuyas compras netas conjuntas alcanzaron las 289 toneladas durante el segundo trimestre (unos 45.000 millones de dólares), con un contundente 45% de las entidades consultadas por el World Gold Council asegurando que planea seguir aumentando sus reservas en los próximos doce meses. José Manuel Marín Cebrián, de Fortuna SFP, interpreta ese movimiento como parte de una “desdolarización silenciosa de los bancos centrales”. China y Polonia figuran entre los países que más han reforzado sus reservas, en una estrategia que busca reducir la dependencia del dólar y aumentar el peso de un activo que no tiene riesgo de contraparte.Al mismo tiempo, los inversores profesionales también empezaron a mover ficha antes de que el rebote fuera evidente para el resto. Así lo reflejan las posiciones largas en el COMEX (el principal mercado de futuros de metales de Estados Unidos), que aumentaron un 16% en junio hasta el equivalente a 538 toneladas (su nivel más alto desde enero), demostrando que los grandes gestores ya incrementaban sus apuestas alcistas desde principios de mes a pesar de que el precio seguía cuesta abajo. Wall Street vuelve Estados Unidos fue durante meses el gran ausente del rally. Los ETF norteamericanos perdieron 7.700 millones de dólares durante el primer semestre y firmaron su peor arranque de año desde 2013, mientras Asia captaba 12.000 millones en el mejor semestre de toda su historia. Agosto empieza a cambiar esa fotografía a gran velocidad. El SPDR Gold Shares (GLD), el mayor ETF de oro de Estados Unidos, recibió apenas 284 millones de dólares durante todo julio, pero en las dos primeras semanas de agosto ya había captado más de 2.000 millones, según datos de FactSet. Julio fue además su primer mes con entradas netas desde marzo.Buena parte del dinero de largo plazo, además, sigue mirando hacia otro lado. Los fondos de pensiones, fondos de inversión y grandes gestores continúan muy expuestos a tecnología, chips y grandes compañías estadounidenses, una preferencia que Ned Naylor-Leyland, gestor de oro y plata de Jupiter AM, resume señalando que estos inversores "siguen infraponderados en metales monetarios". La Reserva Federal puede decidir ahora hasta dónde llega ese regreso. El IPC de julio avanzó apenas un 0,1% mensual y la tasa interanual se moderó del 3,5% al 3,4%, mientras los precios de producción se quedaron planos frente al avance del 0,2% que esperaba el mercado. Dos datos más tranquilos que han rebajado desde el 44% hasta alrededor del 33% la probabilidad de una nueva subida de tipos en septiembre.La prueba de los 4.500 dólares Con este telón de fondo, la cota de los 4.500 dólares se ha convertido en una barrera psicológica crucial. Una ruptura clara de esa resistencia pondría a muchos inversores ante una decisión difícil, ya que seguir esperando implicaría asumir el riesgo de perder otro tramo de la subida. Sin embargo, los bonos no van a ponérselo fácil, especialmente ante cualquier sorpresa inflacionista que obligue a la Fed a retomar el protagonismo, ya que varios miembros del banco central insisten en dejar la puerta abierta a un mayor endurecimiento monetario.Por ahora, el mercado tampoco está comprando una vuelta inmediata a los récords históricos de principios de año, cuando la onza cotizaba un 20% por encima (superando los 5.500 dólares), y la zona de los 4.500 dólares parece un muro sólido para frenar estos primeros asaltos. Lo que sí ha conseguido ha sido dejar atrás las pérdidas anuales con una subida del 1,84%. Según el consenso de mercado que recoge Bloomberg, el precio medio esperado a cierre del 2026 se sitúa casi en los 4.500 dólares.
El rebote del oro se topa con el muro de los 4.500 dólares: ¿llegan tarde los inversores?
EEUU fue durante meses el gran ausente del rally, con unos ETF que perdieron 7.700 millones durante el primer semestre.






