Raimon Obiols (Barcelona, 1940) fue diputado en el Congreso (1977-1984), el Parlament (1984-1999) y el Europarlamento (1999-2014). Lideró el PSC de 1983 a 1996.¿Qué piensa cuando abre el diario por la mañana o pone la radio?Soy de un tópico absoluto. En este momento pienso que no nos sorprendan con una mala noticia.¿A qué se refiere?A que todo suele ir bastante mal y las noticias, dejando de lado el fútbol, suelen ser malas. Hay guerras, hay un crecimiento de la extrema derecha, polarización, una conflictividad cada vez mayor, en el ambiente, en el mundo digital, en muchos medios de comunicación. Tengo la impresión de que me alineo con una mayoría de gente que estamos disconformes con esta realidad y con el hecho de que cuesta saber lo que pasa.¿Para usted qué es la política?Para mí ha de ser solucionática, no problemática. Entiendo la política como un vector moral, quizás el más potente, porque el comportamiento moral de una persona afecta a esta misma persona y a su entorno, pero el de un político afecta a mucha más gente.El futuro de la UE“Europa tiene el reto urgente de conseguir un mínimo de soberanía digital”¿Ha cambiado mucho la política desde que se dedicaba?No. La política, para bien y para mal, se mantiene inalterable desde hace siglos. Lo que ha cambiado son los medios de la política, que se ha profesionalizado, se hace a través de los medios de comunicación y en un contexto de debilitamiento de los partidos. En la época en que yo era políticamente activo había más participación, más organización, y yo, que siempre me había resistido a los aparatos de los partidos, ahora creo que tienen mucha importancia. Hoy los partidos son débiles y dependen mucho más de los liderazgos.Lee también¿Qué les pasa a los partidos?Los grandes relatos ideológicos del siglo XX se han debilitado. También los partidos, al menos en la izquierda. Se han debilitado las esperanzas y son partidos muy basados en la idea de progreso y de que el futuro será mejor.Hay malestar en la sociedad y se culpabiliza a los políticos.Los políticos reflejan esta situación, pero el malestar no está causado por los políticos. Trump no es la causa del malestar, es la consecuencia, es un termómetro.Antes hablaba de una fundamentación ética de la política, ¿hay más maquiavelismo ahora?Depende de lo que entendamos por maquiavelismo, es un término enormemente polisémico. Las tesis básicas de Maquiavelo son bastante consistentes, pero son una advertencia. La idea de la virtud y la fortuna como determinantes de la trayectoria de un político son completamente vigentes. La virtud, no entendida como virtud moral, sino como habilidad política, de inteligencia política.Ha sido quince años eurodiputado, ¿qué futuro le ve a Europa?Tenemos que hacer un acto de fe, de confianza en el futuro, lo que decía Jean Monet, que Europa siempre ha avanzado a golpe de crisis, y pensar que la crisis actual, este ‘estamos solos juntos’ que dice Mario Draghi, hará que aparezca una generación política europea que verá que el futuro solo se puede hacer con lo que Draghi llama un federalismo pragmático.El informe Draghi es muy claro, hay que sumar fuerzas.Sí, el problema no es de programa, es de voluntad política. Creo que el modelo europeo tiene futuro, es mucho mejor que cualquier otro, en términos de libertad y de seguridad, pero tiene retos fundamentales, ahora uno urgentísimo, que es conseguir un mínimo de soberanía digital.¿Echa en falta algo de su dedicación a la política?No, nada, sigo interesadísimo en la política, mantengo mis contactos con la gente de mi grupo y otros grupos de izquierda y de espacios democráticos. Escribo. No tengo nostalgia, sigo muy activo.¿Volvería a hacer política?Y tanto. Los revolucionarios de Estados Unidos, los que hicieron la independencia, hablaban de la felicidad pública, la satisfacción de contribuir a los intereses de la comunidad. Miro atrás y no estoy insatisfecho de mi trayectoria y la de los socialistas catalanes.Periodista especializada en información política.