El trauma infantil de la psiquiatra Belén González ocurrió el día que cumplió cinco años, el 7 de agosto de 1994. Un incendio forestal arrasó cerca de 14.000 hectáreas y marcó para siempre a la población de Yeste (Albacete), a la que ella pertenece. Tres décadas después, González repasa el impacto que tuvieron las llamas sobre ella, su familia y todo su pueblo: “Pasamos un duelo relacionado con ver todo nuestro hogar, la Sierra del Segura, calcinado; ver que estábamos muy solos, nadie hablaba entonces de los incendios. Y ver cómo hacer, cómo colaborar en revertir el dolor que había supuesto aquello, cómo transitar el enfado por la inacción, acompañarse en la comunidad para cuidarnos entre todos, fue dificilísimo”.
En su momento, no hubo un acompañamiento psicológico para quienes vivían en el territorio afectado por el fuego ni medidas estructurales para evitar que se repitiera la catástrofe: “De nada sirve que a mí me dijeran que tenía una depresión infantil secundaria, lo que pasaba era que estaba muy triste porque se había quemado mi pueblo, mi sierra”, rememora González.
Hoy, como comisionada de Salud Mental del Ministerio de Sanidad desde 2024, esta médica ha impulsado la Unidad de Salud Mental de Emergencias, que moviliza a 52 profesionales para dar asistencia psicológica continuada a las víctimas de desastres como incendios o inundaciones. La primera intervención tuvo lugar con personas impactadas por la dana de 2024. Desde hace un año, opera un servicio con 12 equipos en Valencia y uno en Letur. La respuesta, según González, “está siendo increíble”, a juzgar por las cartas de agradecimiento que envían las asociaciones de víctimas a su departamento. Y asegura que la unidad se estructurará para acompañar en el duelo colectivo tras otras situaciones de desastre, pero no poniendo el foco en lo individual, sino siempre desde una perspectiva comunitaria y psicosocial.






