Aragón vuelve a mirar al cielo este verano. Los incendios forestales han obligado en las últimas semanas a movilizar amplios dispositivos de emergencia, desalojar núcleos de población y mantener a decenas de vecinos pendientes de la evolución del fuego. La sierra de Alcubierre, entre Leciñena y Robres, ha sufrido uno de los mayores incendios de la temporada, con unas 2.200 hectáreas afectadas, mientras que en La Fueva varios vecinos continúan fuera de sus casas tras el incendio declarado este miércoles.

Las imágenes que suelen ocupar portadas y abrir informativos son las de los helicópteros descargando agua, los bomberos luchando contra las llamas o los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias trabajando sobre el terreno. Sin embargo, cuando las cámaras se apagan y la emergencia entra en una nueva fase, aparece otro equipo menos conocido que trabaja: el Grupo de Intervención Social en Emergencias (GISE).

Formado por 64 trabajadoras y trabajadores sociales voluntarios especializados en emergencias, este grupo coordinado por el Colegio Profesional de Trabajo Social de Aragón acaba de recibir la Placa al Mérito de Protección Civil 2025, un reconocimiento a más de dos décadas de trabajo acompañando a personas afectadas por catástrofes, incendios, inundaciones o accidentes con múltiples víctimas.