Rosie O'Donnell se mudó a Irlanda en enero de 2025 y cría sola a Clay, su hija de 13 años, autista y no binaria (REUTERS/Angelina Katsanis)Rosie O’Donnell tiene 64 años, se mudó a Irlanda en enero de 2025, cría sola a su hija menor de 13 años y dijo en una extensa conversación con Amy Poehler para el podcast Good Hang, lo que piensa con la misma naturalidad con la que respira.La comediante repasó su infancia en Long Island, sus comienzos en el stand-up, su relación con la fama y la crianza de Clay, su hija autista y no binaria, que se convirtió en el centro emocional de su vida.PUBLICIDAD“Siento que soy refamosa”, declaró O’Donnell durante el episodio. “Se lo dije a mis hijos: ‘Prepárense, porque mamá es refamosa’”.La franqueza es, según ella misma explicó en el podcast de Poehler, una marca de origen. Creció en una familia con muchos secretos —su madre, Roseann, murió cuando O’Donnell tenía 10 años— y desde entonces adoptó la transparencia como forma de vida. “No ayuda que la gente guarde secretos. Yo siempre digo la verdad. A veces me mete en problemas”, reconoció entre risas.PUBLICIDADLa comediante vinculó su franqueza con una infancia marcada por los secretos familiares y la muerte de su madre, Roseann, cuando ella tenía 10 años (Doreen Kilfeather/For The Washington Post)Esa misma actitud la llevó, desde joven, a buscar el contacto con los adultos, a pararse frente a audiencias desconocidas y a hablar de su vida con una apertura que, según su amiga Cynthia Nixon, la distingue de casi cualquier otra figura pública. “Realmente conocemos a Rosie”, dijo Nixon en el mismo episodio, donde participó como invitada sorpresa. “Creo que salió del vientre así”.Nixon, actriz reconocida por su trabajo en Sexo en la ciudad y The Gilded Age, contó una anécdota de la infancia de O’Donnell que la define: a los tres años, en medio de una mudanza caótica, la pequeña Rosie cruzó sola la calle, tocó el timbre de la casa de enfrente y le preguntó a la mujer que atendió: “Tengo tres años. ¿Hay alguien ahí de tres?”. La mujer tenía una hija de esa edad. Décadas después, siguen siendo amigas.PUBLICIDADA los 16 años, O’Donnell subió por primera vez a un escenario de comedia en un club de Huntington, Long Island. La primera noche, todo su colegio secundario estaba en la sala y el resultado fue eufórico. La siguiente, sin ese público cómplice, el silencio fue total. “Tuve la mejor noche de mi vida y la peor noche de mi vida en 48 horas”, recordó.Rosie O'Donnell dijo en el podcast Good Hang con Amy Poehler que se siente “refamosa” y repasó su relación con la fama (Olivier Douliery/ABACAPRESS.COM (Grosby))Fue Shirley Hemphill, estrella de la serie What’s Happening!!, quien la tomó bajo su ala tras verla en el micrófono abierto. “O ella abre para mí, o yo no salgo a escena”, le dijo Hemphill al dueño del local. Esa intervención le valió a O’Donnell sus primeros USD 25 por show y el contacto con el representante que años después produciría The Rosie O’Donnell Show.PUBLICIDADSu participación en Star Search, el programa televisivo conducido por Ed McMahon, fue otro punto de inflexión. Ganó alrededor de USD 26.000 tras varias semanas de competencia, dinero con el que compró de contado un Mazda 626 sin aire acondicionado en California, aceptó el paquete de invernización completo y pagó por encima del precio de lista. “El vendedor me vio entrar y supo todo”, bromeó.Gran parte de la conversación giró en torno a Clay, la menor de sus cinco hijos, de 13 años, autista y no binaria. O’Donnell describió cómo la convivencia con Clay la acercó a una mayor introspección y paciencia.PUBLICIDADRosie O'Donnell afirmó que vivir en Irlanda con Clay le dio más calma y le permitió encontrar una comunidad de familias con hijos autistas (Instagram/@rosie)También relató el esfuerzo que le demandó incorporar los pronombres ellos/ellas que Clay eligió: llegó a tatuarse la palabra “ellos” en la muñeca para no olvidarlo. “Pensé que le iba a emocionar mucho. No le importó para nada”, contó entre risas.La comediante explicó que desde hace más de un año viven juntas en Irlanda, donde encontró una comunidad de familias con hijos autistas de edad similar. “La gente nota que estoy más calma. Creo que simplemente lo estoy”, dijo.PUBLICIDADO’Donnell también habló de su relación con el peso y la salud. Hace tres años, su médico le diagnosticó diabetes y le recetó Mounjaro para regular el azúcar en sangre, sin mencionar la pérdida de peso como objetivo. Cuando bajó 12 kilos en pocas semanas sin proponérselo, entró en pánico. “Nunca había perdido peso sin hacer nada. Llamé a mi médico llorando, convencida de que tenía cáncer”, recordó.El episodio derivó en una defensa del acceso equitativo a ese tipo de medicamentos: “Es un pecado que la ciencia haya llegado tan lejos para ayudar a tratar la obesidad y que no llegue a quienes la necesitan a un precio razonable”.PUBLICIDADRosie O'Donnell afirmó que vivir en Irlanda con Clay le dio más calma y le permitió encontrar una comunidad de familias con hijos autistas (Doreen Kilfeather/For The Washington Post)De regreso en Nueva York este verano, O’Donnell estrenó el 22 de julio Common Knowledge, un unipersonal de 75 minutos en el Daryl Roth Theatre que recorre su infancia, la muerte de su madre y su vida en Irlanda junto a Clay.El título proviene de una frase que Clay usaba de niña para introducir datos poco conocidos, como la profundidad de la Fosa de las Marianas o la relación cronológica entre Cleopatra y las pirámides de Giza.PUBLICIDADEntre las producciones que más disfruta en la actualidad, mencionó la serie Half Man, de HBO, escrita y protagonizada por Richard Gadd, el mismo autor de Baby Reindeer. También recomendó el libro Fame Sick, de Lena Dunham, por su retrato de los efectos de la fama. “Te volvés un objeto. La gente deja de pensar que sos una persona”, sintetizó.A partir del 17 de agosto, O’Donnell conduce Jimmy Kimmel Live! por una semana en reemplazo del titular del ciclo.
“Llegué a tatuarme la muñeca para no olvidarlo”, afirmó Rosie O’Donnell sobre los pronombres elegidos por su hija Clay
La humorista neoyorquina describió el compromiso asumido para acompañar la identidad no binaria y la neurodivergencia de la adolescente de 13 años durante una charla en el podcast Good Hang with Amy Poehler









