NoticiaDespués de que el terremoto destruyera la vivienda en la que Antony Roldán vivió durante 31 años, sus vecinos se volcaron a las calles para ayudarlo.El sismo de magnitud 7,4 destruyó la vivienda donde Antony Roldán vivía con seis familiares. En la foto él junto a sus vecinos ayudan a recoegr los escombros de lo que fue su casa. Foto: Daniel Fernando López. EL TIEMPOPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD14.08.2026 18:15 Actualizado: 14.08.2026 18:15

Cuando llegamos al barrio Medrano, en Quibdó, el lote donde estuvo la casa de Antony Roldán por 31 años seguía convertido en una montaña de escombros. Pero los restos de la vivienda no fue lo primero que vimos. Sus vecinos habían llegado para ayudarlo a recoger lo que quedó, limpiar el terreno y buscar a su perrita entre los pedazos de concreto, ladrillos y objetos destruidos. La mascota de la familia, hasta ese momento, era el único integrante que no habían podido encontrar ni rescatar. Mientras unos removían los restos con sus propias manos, otros preguntaban dónde podía estar el animal. Era una escena que resumía la tragedia, pero también la manera en que este barrio ha intentado responder al desastre: ayudándose entre vecinos. LEA TAMBIÉN Antony observaba el trabajo y participaba en la limpieza. La vivienda de dos pisos en la que vivía con seis familiares quedó completamente destruida después del terremoto de magnitud 7,4 que golpeó al país el pasado lunes. Allí estaban su madre, su hermana, su esposa y su hija de apenas ocho meses cuando comenzó el movimiento telúrico. Él, en cambio, había salido a hacer deporte en bicicleta y su padre ya se había ido a trabajar. En cuestión de segundos, la casa que había sido el hogar de su familia durante más de tres décadas se convirtió en una estructura colapsada. Los vecinos del barrio Medrano se han organizado para ayudar a Antony. Foto:Daniel Fernando López. EL TIEMPO“Desafortunadamente esta vez nos tocó a nosotros. Hemos tenido la solidaridad tanto de amigos, de vecinos, de familiares para afrontar esto y no sentirnos solos. Gracias a Dios nos prestaron una vivienda en la cual nos estamos quedando en este momento y la solidaridad de todas las personas, mucha gente que no conozco me ha ayudado, me ha pedido, me ha brindado su apoyo. Y aquí estamos trabajando porque creo que si uno mismo no trabaja ni hace las cosas, no sale adelante”, cuenta Antony.El momento más angustiante para Roldán llegó cuando regresaba a su casa. Iba en bicicleta cuando el movimiento del sismo lo hizo caer y, según recuerda, tuvo un fuerte presentimiento de que algo malo había ocurrido. Decidió regresar rápidamente y yuando llegó a una zona del barrio donde también había colapsado la vivienda de un amigo, uno de sus vecinos lo encontró y trató de tranquilizarlo. “Anthony, cálmate”, le dijo. Él preguntó qué había pasado. La respuesta fue contundente: “Tu casa se cayó”. Lo primero que pensó fue que su familia había muerto. Cuando finalmente llegó frente a la vivienda, no veía a su madre, a su esposa, a su hija ni a los demás familiares que estaban dentro cuando comenzó el sismo. Los vecinos tampoco sabían dónde estaban. Entonces se subieron con él entre los escombros y comenzaron a gritar para tratar de ubicarlos. Después de unos momentos escucharon una respuesta: “Aquí estamos, aquí estamos”. Su familia seguía con vida.Su madre, sin embargo, resultó herida. Roldán cuenta que, cuando intentaban salir de la vivienda, el primer muro que cayó fue el de las escaleras, dejando atrapadas a varias de las personas que se encontraban dentro. “Mi mamá sí tuvo mayor afectación. Le cayó algo, no sabemos qué, supongo que un ladrillo y le partió la cabeza. Estuvo en el hospital dos días esperando un TAC para ver si había algún daño neurológico, pero no. Todo salió bien y ya está bien, gracias a Dios”, relata. LEA TAMBIÉN El carro de la familia quedó entre los escombros donde antes estuvo su casa. Foto:Daniel Fernando López. EL TIEMPOSu hija, una bebé apenas ocho meses, también quedó atrapada entre los restos y tuvo que ser sacada de los escombros por quienes acudieron a ayudar en medio de la emergencia. La familia logró sobrevivir, pero la perrita no pudo ser rescatada. Por eso, días después del terremoto, los vecinos seguían removiendo los restos de la vivienda con la esperanza de encontrarla.Para Antony, la pérdida de la casa tiene un significado que va mucho más allá del valor de una construcción. Allí pasó 31 años de su vida y allí estaba reunido el resultado de décadas de trabajo. También su carro quedó debajo de los escombros. “Gracias a Dios mi familia está viva. Lo que se perdió es material, pero igual duele mucho porque toda la vida, todo lo que se ha conseguido, se fue”.Ahora, frente a lo que queda de su vivienda, Roldán intenta pensar en el siguiente paso. Una familia le prestó una casa para que pudiera refugiarse junto con los suyos y otras personas se han acercado para llevarle ropa y elementos que necesita. Pero su principal necesidad es volver a tener una vivienda. Por eso, mientras sus vecinos lo ayudan a retirar los escombros, él hace un llamado a quienes puedan aportar a la reconstrucción. “Ya mucha gente me ha ayudado con la vivienda, con ropa, con muchas cosas. Realmente yo lo que necesito es reconstruir mi casa, con material, con lo que puedan ayudarme. Aunque yo digo que, aunque sea con un mensaje de solidaridad, un mensaje de apoyo, eso le llena a uno el alma, de que la gente al menos se preocupa por uno”, dice.La historia de Antony ocurre en medio de una emergencia que ha dejado una huella profunda en Chocó y en otras regiones del país. De acuerdo con el balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), con corte al 14 de agosto a las 9 de la mañana, el sismo deja 287 personas fallecidas, 3.975 heridas, 378 desaparecidas y 354 rescatadas. En total, 15 departamentos y 437 municipios han reportado afectaciones, mientras 56.448 familias y 135.179 personas han resultado afectadas. La emergencia también deja 79.108 viviendas averiadas y 13.077 destruidas, además de 121 edificios colapsados. LEA TAMBIÉN Hoy la búsqueda incansable es por la mascota de la familia. Foto:Daniel Fernando López. EL TIEMPOEl impacto se extiende a buena parte de la infraestructura del país: 238 centros de salud, 2.486 centros educativos y 2.093 centros comunitarios presentan afectaciones. También hay daños en 254 vías, 87 acueductos, 50 puentes vehiculares, siete puentes peatonales y cinco aeropuertos. En Chocó, uno de los departamentos más afectados, un reporte de situación de la Gobernación con corte al 12 de agosto contabilizaba preliminarmente 13 personas fallecidas, 182 heridas, 8.056 familias damnificadas y 4.027 familias afectadas. Ese informe registraba además 21.216 personas damnificadas, 24.662 afectadas, 29 municipios con algún tipo de afectación, 1.144 viviendas destruidas, 8.868 averiadas y siete puentes vehiculares afectados.Pero detrás de cada cifra hay historias como la de Antony. En Medrano, esas cifras se pueden ver en las calles, en las casas destruidas y en las familias que ahora intentan recuperar sus pertenencias. También se pueden ver en la solidaridad de los vecinos que, sin esperar a que lleguen equipos especializados o ayudas externas, se organizan para entrar a los restos de una vivienda, retirar los escombros y acompañar a uno de los suyos.Entre los escombros de su casa, Antony busca a su perrita y una forma de empezar de nuevo. Foto:Daniel Fernando López. EL TIEMPOAntony sabe que reconstruir la casa que perdió no será sencillo. Tampoco sabe cuánto tiempo tomará recuperar lo que durante 31 años construyó junto con su familia. Pero mientras eso ocurre, insiste en que no puede quedarse esperando. “Aquí estamos poniéndole el pecho a la brisa”, dice. Y lo hace acompañado de sus vecinos, que ahora son quienes lo ayudan a limpiar el lugar donde alguna vez estuvo su casa y quienes siguen buscando, entre los escombros, a la perrita que la familia todavía espera encontrar.Si desea contactar a Antony puede hacerlo a través del siguiente número de teléfono: 314 679 1682EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud @CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.