Investigación Exclusivo suscriptores Familiar de la víctima también denuncia que familiares de otros menores fallecidos no han podido reclamar sus cuerpos.En la franja vertical de color verde, a unos pocos pasos de la señal de punto de encuentro, fue donde los menores sufrieron el accidente. Foto: ParticularPERIODISTA12.08.2026 14:29 Actualizado: 12.08.2026 14:29

Consternado, triste y con un profundo dolor, John Alexander Martínez recuerda el último momento en que pudo compartir con su sobrino Anthony Ríos Gómez, de 8 años. Fue hace apenas un mes, cuando el pequeño viajó junto a sus padres desde Calima-El Darién hacia el nororiente de Cali, con la enorme ilusión de conocer a su primo recién nacido.Recuerda que fue un día lleno de alegría familiar. “Él estaba feliz con su nuevo primito. Decía: ‘Voy a tener a quién cuidar... yo le puedo cambiar el pañal’, era lo que me decía ese día”, evoca con nostalgia Martínez, quien se desempeña como operador técnico en medios de comunicación.Ni la iglesia principal se salvó del fuerte sismo registrado en Calima-El Darién. Foto:Archivo Particular'Era difícil verlo enojado'Lo que más le duele es pensar en los sueños que le fueron arrebatados a su sobrino, una de las víctimas fatales que dejó el sismo de magnitud 7,4 cuando intentaba evacuar su colegio en Calima-El Darién, en el centro del Valle del Cauca.“Era un niño súper alegre; era difícil verlo enojado. Le apasionaba la natación y quería ingresar a la liga de patinaje”, comenta Martínez.El día de la tragediaSobre aquel fatídico lunes 10 de agosto, John Alexander relata que su sobrino —junto a los niños Jesús Muñoz Quinceno (6 años), María José Lozada Torres (5 años) y Emanuel Bastidas Arredondo (6 años)— se encontraba en el colegio Gimnasio Calima, sede María Inmaculada. Mientras evacuaban cumpliendo los protocolos, un fuerte remezón provocó el desprendimiento de una estructura de cemento que los impactó. LEA TAMBIÉN “A mi sobrino lo alcanzaron a llevar al hospital del pueblo, que no cuenta con las condiciones para atender una emergencia de tal magnitud. Tras ser intubado, lo remitieron hacia Buga. Inicialmente viajaba como N.N. porque no llevaba documentos. Mi concuñado logró identificarlo allá gracias a unas fotografías que alguien tomó voluntariamente para ubicar a los familiares. Así supimos que estaba en el Hospital San José de Buga, donde lamentablemente falleció”, señaló.Así lucía el colegio Gimnasio Calima, sede María Inmaculada, donde estudiaba Anthony Ríos. Foto:Archivo particularEl calvario de las tres familias restantesEn medio de los trámites para despedir a Anthony, la familia conoció la dura situación que enfrentan los allegados de los otros tres menores fallecidos, quienes no han podido reclamar sus cuerpos debido a trabas con la identificación.“Los otros niños quedaron bajo custodia de Medicina Legal porque, al ser menores de 7 años, no cuentan con tarjeta de identidad ni huellas registradas en la Registraduría. Por eso les exigen pruebas de ADN, un trámite que normalmente puede tardar hasta 120 días”, explicó Martínez. Agregó que, aunque las autoridades prometieron agilizar el proceso para entregar los resultados en 15 días, el trámite se dificulta aún más porque se requiere la presencia de los padres, entre quienes habría ciudadanos de nacionalidad chilena y venezolana.Para la entrega de los cuerpos de los otros menores se harían pruebas de ADN. Foto:Wilson BogotáSolidaridad en medio del dueloPese al golpe devastador de perder a su sobrino, John Alexander no olvida el espíritu de servicio. Tras acompañar las honras fúnebres en Calima-El Darién, donde resalta la unión de la comunidad para remover escombros y recuperar el templo local, se alista para regresar a la capital vallecaucana.“Estaré en el pueblo hasta el sepelio del niño y de inmediato regreso a Cali para ponerme a disposición en lo que pueda ayudar, porque sabemos que la situación en la ciudad también es muy crítica”, concluyó. Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.