La apertura económica y la necesaria reconstrucción de la vecina Venezuela representan una enorme oportunidad de desarrollo para Colombia, y esa premisa se sostiene a pesar de la propia emergencia nacional. Esa idea ha atravesado varias de las conversaciones del Congreso Empresarial Colombiano, que se celebra en la caribeña Cartagena de Indias la misma semana en que un terremoto de magnitud 7,4 sacudió otras regiones como Chocó, Valle del Cauca y la zona cafetera. La cumbre, convocada por la Asociación Nacional de Empresarios, ANDI, ha acabado convertida en un gran encuentro de solidaridad.“Venezuela y Colombia son la esquina más importante de América; juntos tienen las reservas probadas energéticas más grandes que existen en el mundo, 330 mil millones de barriles de petróleo”, ha dicho en una de las charlas del encuentro Jorge Jaller, el embajador en Caracas designado por el presidente Abelardo de la Espriella. Es uno de los pocos funcionarios que ha llegado hasta Cartagena, pues el nuevo Gobierno colombiano, recién posesionado, ha tenido que volcarse en atender a los damnificados por el sismo del lunes, con un saldo de al menos 281 personas muertas y más de 300 desaparecidas. Venezuela debe ser uno de los motores económicos de Colombia, y podría representar un punto del Producto Interno Bruto, ha defendido el ahora diplomático en una arenga para invitar a los empresarios a posar la mirada del otro lado de la frontera. “Es una realidad que ya funcionó”, argumentó en referencia de los 7.200 millones de dólares de intercambio comercial del 2008, el récord histórico, antes de las sucesivas crisis binacionales y los años de diferencias irreconciliables con la República Bolivariana. En los mejores escenarios, este año cerrará con la cifra de 1.500 millones de dólares. La reconstrucción de Venezuela, recordó, cuesta 19.600 millones de dólares. “¿Por qué no podemos tener una frontera integrada de 83 millones de consumidores?”, se preguntó al aludir a los habitantes sumados de los dos países. “Tenemos que estudiar con rigor a Venezuela”, ha sido el principal mensaje del flamante embajador. “¿Se necesita valentía y coraje para hacerlo? Sí, pero es que a nosotros nunca nos ha tocado fácil”, sostuvo para animar a sus colegas empresarios. Jaller nadaba en aguas conocidas. Abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana, de Medellín, tuvo una carrera de más de 20 años en el Grupo Éxito, que reúne a las tradicionales marcas de supermercados Éxito y Carulla, donde llegó a ser vicepresidente de Retail. Su nombramiento anticipa el énfasis comercial que De la Espriella le quiere imprimir a la diplomacia, en general, y a las relaciones con Venezuela, en particular.La oportunidad sigue estando ahí, a pesar de la crisis en marcha en varias regiones de Colombia. “Lo que tenemos es una nueva prioridad, que es la atención humanitaria de lo que está sucediendo, pero tenemos que atender también lo demás”, apunta Bruce Mac Master, el presidente de la ANDI. La asociación incluso creó una división que denominó Plataforma Venezuela, con el propósito de que su seccional de Norte de Santander permita a los empresarios colombianos hacer negocios en Venezuela, invertir, vender y comprar. “Hay muchas cosas por hacer”, bien sea en alimentos, servicios públicos, energia, salud o incluso el sector petrolero, anticipa el lider gremial. “Por primera vez en una generación, Venezuela es fuente de oportunidad; y está en su frontera”, coincidió en otra de las charlas James Broward Story, exembajador de Estados Unidos en Caracas. “Colombia es el socio indispensable en la reconstrucción de Venezuela”, reiteró en un diagnóstico muy repetido en los pasillos del Centro de Convenciones de Cartagena. “Ustedes no son espectadores de esto”, arengó a los empresarios. “Para mí, el motor de la democracia no ha arrancado; estoy de acuerdo con los que dicen que es normalización sin democratización”, matizó el exdiplomático. A su lado, la internacionalista Sandra Borda acompañó el optimismo con una advertencia sobre la todavía incierta transición a la democracia: “Los países autoritarios no son buenos socios comerciales”.De la Espriella propone un alineamiento total con los Estados Unidos de Donald Trump como eje de su estrategia diplomática y desde la campaña que lo llevó al poder anunció que Colombia se sumaría al Escudo de las Américas, la alianza del republicano con gobernantes de la región ideológicamente afines. Ese apoyo irrestricto condicionará las relaciones de su naciente Gobierno con Caracas, sostiene un reciente informe de la consultora Colombia Risk Analysis. El documento contempla una estabilización autoritaria, sin transformaciones democráticas profundas, como el escenario más probable para Venezuela. “Para Colombia, la recuperación parcial de la economía venezolana tiene el potencial de ampliar espacios para el comercio, la integración energética, la inversión y la prestación de servicios por parte de empresas colombianas”, concluye la consultora. “No obstante, esas oportunidades seguirán condicionadas por la persistencia de economías ilícitas, la debilidad institucional venezolana, la ausencia de seguridad jurídica, la volatilidad del régimen de sanciones y la fragilidad de los territorios fronterizos”.Todavía es una incógnita cómo se desenvolverá la relación entre De la Espriella y la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, que gobierna bajo la tutela de Washington desde la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. Pero ciertamente tanto los empresarios como el nuevo Gobierno colombiano vislumbran oportunidades en muchos frentes. De la Espriella y su vicepresidente, José Manuel Restrepo, han dicho que las relaciones entre Bogotá y Caracas estarán canalizadas a través del Departamento de Estado –lo que ha llegado a provocar una tímida protesta del Gobierno interino de Caracas–. Los observadores coinciden en que Colombia puede ser, por mucho, el principal beneficiado tanto de la incipiente apertura económica de Venezuela como de la reconstrucción necesaria después de los dos devastadores terremotos del 24 de junio, que provocaron más de 6.000 muertos. “Hay una gran oportunidad: caminemos de la mano de los Estados Unidos”, apuntaba Restrepo en una entrevista con este periódico.El nuevo presidente, que llega con la promesa de mano dura en seguridad, ha puesto el foco en esa porosa frontera de más de 2.200 kilómetros. Antes de posesionarse, el viernes pasado, inauguró sus “empalmes territoriales” en Cúcuta, la fronteriza capital de Norte de Santander, y designó como ministro de Defensa a Jorge Eduardo Mora, un general retirado de esa región asediada por el crimen y los grupos armados que operan a lado y lado. Además del comercio y la seguridad, también pesa el tema migratorio. Casi tres millones de venezolanos se han asentado en los últimos años en Colombia, por mucho el principal país de acogida.
La reconstrucción de Venezuela representa una oportunidad para una Colombia que enfrenta su propia emergencia
La apertura económica del país vecino, bajo la tutela de Estados Unidos, atraviesa las conversaciones del Congreso Empresarial Colombiano











