Dos días antes de que decenas de miles de migrantes irrumpieran en Ceuta, uno de los enclaves de España en la costa norte de Marruecos, un periódico local publicó un video en TikTok e Instagram en el que aparecían dos mujeres jóvenes que caminaban por la ciudad con trajes de neopreno, con el cabello aún húmedo.Las publicaciones no lo decían explícitamente, pero la implicación era clara: las mujeres acababan de cruzar a nado la frontera desde Marruecos. “Ceuta no puede más”, declaró el periódico El Faro de Ceuta en las publicaciones.Al otro lado de la frontera, el video tuvo una repercusión muy diferente. Recortado y vuelto a publicar en árabe, el video parecía una invitación. Las mujeres sonreían, hacían el signo de la paz y levantaban los pulgares y, sobre todo, caminaban libremente.El video parecía legitimar los rumores que habían circulado durante semanas en las redes sociales, que sugerían que un reciente fallo del Tribunal Supremo de España significaba que los migrantes que llegaban por mar de manera ilegal podían quedarse en el país. Como lo afirmó falsamente una cuenta en Facebook: “La puerta de Ceuta está abierta”, cuando en realidad los migrantes aún se enfrentaban a la expulsión tras una revisión judicial.Las respuestas a las publicaciones sobre las nadadoras fueron una parte fundamental de una cascada de desinformación que los expertos describieron como uno de los ejemplos más evidentes en los que las redes sociales contribuyeron directamente a una tragedia en el mundo real.El 30 de julio, decenas de miles de personas, muchas de ellas impulsadas por una fe infundada en las afirmaciones que circulaban en línea, entraron a Ceuta en una avalancha humana que superó a las autoridades a ambos lados de la frontera. Unas 90 personas murieron, la mayoría ahogadas, lo que avivó un debate ya de por sí polémico en Europa y otros lugares sobre la migración ilegal y los factores económicos y sociales que la impulsan.“Empezó como un estruendo; luego se convirtió en una avalancha”, recordó Moustafa Ayad, investigador del Instituto para el Diálogo Estratégico, una organización internacional que rastrea amenazas en línea, en referencia a la discusión en internet.Durante casi tres semanas, millones de publicaciones en Facebook, Instagram, WhatsApp, TikTok y Telegram especularon sobre cómo el fallo del tribunal español había aumentado las posibilidades de llegar a territorio español, según Ayad y otros investigadores que han estudiado lo que desencadenó los sucesos de ese día.El contenido pareció propagarse de forma orgánica, y aprovechó una desesperación latente de muchos en Marruecos y otras partes de África por buscar oportunidades económicas en Europa. Luego, esa desesperación fue explotada por grupos en línea que organizan el tráfico de personas, los cuales hicieron ofertas en Facebook y WhatsApp para ayudar a quienes consideraban cruzar.Las publicaciones se multiplicaron a finales del mes pasado, a medida que un número creciente, aunque todavía pequeño, de personas intentaba rodear a nado las barreras físicas que se extienden hasta el mar en el extremo sur de Ceuta, justo al norte de la ciudad marroquí de Fnideq, conocida en español como Castillejos. Las imágenes de quienes lo lograban animaron a más personas a intentarlo.
Redes sociales impulsaron crisis de refugiados en España
Decenas de miles de migrantes intentaron llegar a Ceuta tras la difusión de información falsa sobre las condiciones para ingresar a España.








