Recorrer enormes distancias a través del océano sin tener la capacidad para nadar parece una utopía, pero no para unos pequeños caracoles antárticos y subantárticos que habrían conseguido colonizar nuevos territorios viajando sobre macroalgas flotantes, utilizadas como si fueran balsas naturales. Una investigación liderada por científicos de la Universidad de Chile ha reconstruido estos extraordinarios desplazamientos, algunos de los cuales pudieron producirse hace millones de años.
El estudio, publicado en la revista científica Proceedings of the Royal Society B, se ha centrado en la historia evolutiva y biogeográfica de dos géneros de caracoles estrechamente relacionados: Laevilitorina y Laevilacunaria. Ambos presentan ciclos de vida y hábitats similares, pero los investigadores observaron importantes diferencias en su distribución geográfica y en su riqueza de especies.
“Dentro de sus hábitos tienen el mismo ciclo de vida y hábitats similares. Entonces, todo indicaba que deberían tener distribuciones y riquezas parecidas, pero resultaba que no era así”, explica Sebastián Rosenfeld, investigador del Laboratorio de Ecología Molecular de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.









