Pocas horas después de que las primeras fotos de decenas de miles de migrantes nadando a corta distancia de Marruecos hasta el enclave español de Ceuta, en el norte de África, llegaran a las redes sociales el 30 de julio, 22 líderes de la Unión Europea, la administración Trump e Israel se habían sumado para criticar a Madrid.

El estallido de histeria y recriminación fue un caso de estudio de la política del siglo XXI, impulsado por imágenes en tiempo real en una cámara de eco mediático, donde los populistas establecieron la agenda de la migración, propagando el miedo, los prejuicios y las propuestas demagógicas. Por encima de todo, las reacciones instintivas socavaron la confianza entre los socios europeos y supusieron un revés para los esfuerzos de la UE por gestionar conjuntamente la migración, contrarrestar el tráfico de personas y resistir la militarización de migrantes por parte de países no pertenecientes a la UE.