OpiniónAl margen del giro conservador que quiere imprimirle el gobierno al manejo del Estado, lo importante es que ello no burle la Constitución.13.08.2026 22:01 Actualizado: 13.08.2026 22:01 Las palabras tienen memoria, y el término “regeneración” es quizás uno de los que más carga política tienen en Colombia. Más de 140 años separan a Rafael Núñez de Abelardo De La Espriella y, sin embargo, el nuevo gobierno se inicia con la misma consigna que pronunció el primero: “Regeneración o catástrofe”.Sería fútil trazar analogías anacrónicas y comparar lo que significó la regeneración para Núñez y lo que encarna para el actual gobierno. Pocock advertiría que el lenguaje debe ser entendido a la luz de cada momento político particular.A finales del siglo XIX, Colombia atravesaba una profunda crisis fiscal y de orden público como consecuencia de las guerras civiles. El federalismo entronizó estados soberanos que emulaban con un débil Estado central. La dupla Núñez-Caro perseguía fortalecer la autoridad y capacidades del Estado, bajo un principio unitario. Se imponía eliminar los estados y convertirlos en departamentos políticamente dependientes del poder presidencial, aunque gozaran de un margen discreto de manejo descentralizado respecto de ciertas materias. Estas ideas fueron el nutriente principal de la Constitución de 1886. Eso sin mencionar el regreso a un Estado confesional donde la religión fungía como una suerte de cemento social.La Colombia de hoy y su momento político son muy distintos. Aun así, el Presidente, al igual que Núñez, interpreta que la base del progreso es la regeneración entendida como un cambio drástico en el ejercicio del gobierno. Un momento decisivo de quiebre para enfrentar las crisis que hereda y que demandan un viraje completo desde un punto de vista político, administrativo e incluso moral. Tanto para Núñez como para De La Espriella, el orden y la seguridad ocupan un lugar central en su propuesta de gobierno. La autoridad es presupuesto para el desarrollo, y la reconstrucción institucional pasa por un ejercicio de drástica disciplina fiscal. En ambos casos, la religión ocupa un lugar privilegiado en la concepción y el despliegue de la función pública.La regeneración y su carta política fueron derogadas de plano por la del 91, cuyo eje gravitacional dejó de ser la autoridad como mero instrumento de poder.La reiterada referencia del Presidente al concepto de una “nueva regeneración” evoca la idea de un gobierno de corte conservador, anclado en valores tradicionales, de mano fuerte y de perfil austero. También trasluce la noción de que solo un revulsivo político sirve como antídoto ante un estado de crisis sin precedentes.No sobra advertir que la “regeneración” fue la expresión de un gobierno excluyente en términos políticos y en el que se magnificó el Poder Ejecutivo hasta el punto de semejar una monarquía constitucional. La Constitución de Núñez amparó repetidos estados de sitio que dieron lugar a múltiples abusos de poder. La regeneración y su carta política fueron derogadas de plano por la del 91, cuyo eje gravitacional dejó de ser la autoridad como mero instrumento de poder. La autoridad ahora se entiende legítima solo como medio al servicio activo de la protección y efectiva realización de las libertades y los derechos constitucionales en el marco de una sociedad pluriétnica, pluralista y multicultural.El Presidente ha reiterado que no convocará una constituyente; ha hecho hincapié en su indeclinable compromiso de respetar la independencia de los poderes públicos, de acatar el régimen constitucional y asegurar a la oposición los derechos para su ejercicio político. Solo con eso su nueva regeneración podría darse por bien servida.Al margen del giro conservador que quiere imprimirle su gobierno al manejo del Estado —no menos legítimo que el de izquierda de la administración Petro—, lo importante es que ello no burle la aduana normativa y axiológica de la Constitución del 91. Cualquier otro tipo de regeneración sería un inconveniente regreso al pasado y desconocería la mayoría de edad del pueblo colombiano. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
Nueva regeneración
Al margen del giro conservador que quiere imprimirle el gobierno al manejo del Estado, lo importante es que ello no burle la Constitución.









