El pasado lunes 10 de agosto, en Colombia se registró un terremoto de magnitud 7,4 que ha dejado más de 250 muertos y miles de heridos. Varios países de la región también sintieron el sismo lo que volvió a elevar las alarmas de próximos sismos, aunque esto ya ha sido desmentido por los expertos ya que aún no hay la tecnología para predecir los movimientos telúricos. Uno de los mitos que se han difundido es la relación del calor con la ocurrencia de sismos. Ante esto, Germán Prieto, profesor asociado del Departamento de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia y experto en sismología, aclaró a EL UNIVERSO que no están vinculados.PublicidadRegularidad de sismos pequeños no significa el desarrollo de un terremoto: experto colombiano explica cómo es el movimiento de las placas Sudamericana y NazcaEl clima y los terremotos son fenómenos muy distintos, enfatiza. Aunque existe un mito popular que relaciona determinadas condiciones meteorológicas —como días soleados, lluvias o cambios de temperatura— con la ocurrencia de sismos, no existe una relación directa que permita afirmar que el clima provoca un terremoto, explica el experto Prieto.Una de las razones es que las rocas que componen la Tierra son malas conductoras del calor. Prieto lo compara con una olla: si es de metal y se calienta por debajo, el calor se transmite rápidamente hasta la superficie; pero si fuera de un material como el ladrillo, el calor tardaría mucho más en atravesarla. En el interior de la Tierra ocurre algo similar: el aumento de temperatura en la superficie debido al sol o a las condiciones atmosféricas no se transmite de manera eficiente hacia las profundidades donde se originan los terremotos.Por ello, aunque se produzcan lluvias, aumentos de temperatura u otros cambios meteorológicos en la superficie, estos efectos apenas penetran unos pocos centímetros en el terreno.Los sismos que ocurren a decenas o cientos de kilómetros de profundidad no están directamente relacionados con las condiciones del climaen la superficie.