A las 7.34 del lunes, buena parte de Colombia comenzó a moverse. El terremoto alcanzó una magnitud de 7,4 y tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, en Chocó. Pese a originarse a unos 100 kilómetros de profundidad, fue percibido en todo el país y en naciones vecinas. Un día después, el balance provisional ascendía a al menos 170 muertos y más de 700 heridos, además de decenas de edificios derrumbados y graves daños. Más allá de la tragedia, el terremoto volvió a recordar una característica geológica de Colombia: allí la tierra tiembla casi constantemente. El Servicio Geológico Colombiano (SGC) registra alrededor de 2.500 eventos sísmicos por mes, aunque la enorme mayoría son tan pequeños que pasan inadvertidos. “Colombia es un país sísmicamente activo”, explicó Freddy Tovar, coordinador de la red sismológica nacional de Colombia. Y abundó: “La razón está varios kilómetros bajo tierra. Es que estamos ubicados en una zona tectónica particularmente compleja, donde interactúan las placas de Nazca, la Sudamericana y la del Caribe. En la costa del océano Pacífico ocurre uno de los fenómenos centrales: la placa de Nazca se hunde por debajo de la sudamericana en un proceso llamado subducción.
Terremotos en Colombia y Venezuela: por qué ocurrió, qué riesgo hay de réplicas y si puede afectar a otros países
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia y dejó más de 170 muertos volvió a poner bajo la lupa de la ciencia la geología de la región. ¿Por qué ese país registra miles de sismos y hasta dónde puede anticiparse la posibilidad de nuevos movimientos en otras naciones como Chile y la Argentina?










