Cabo SueltoEl poeta Claudio Rodr�guez.Actualizado Jueves,

agosto

23:19Audio generado con IACada verano lo mismo, como un ritual. Me acerco a la estanter�a de siempre y extraigo de entre dos libros la antolog�a de Claudio Rodr�guez que public� Plaza & Jan�s en 1971, la de su poes�a entre 1953 y 1966. Llevo a�os leyendo as� a este poeta, creo que desde la adolescencia. Vinculo estos meses a su escritura. Entre las infinitas formas de vivir yo escog� esta para algunos ratos del verano. Los mismos poemas reencontrados en distinto orden. Los versos recobrados que tanto me gustan. Esta manera sentirme algo m�s viejo porque ahora me emocionan piezas que antes dejaba pasar o no sab�a gozar. "Largo se le hace el d�a a quien no ama/ y �l lo sabe".Claudio es un maestro con el idioma lleno de sonidos fr�giles o densos, de notas musicales, de razones asombrosas, de verdades que no pesan y dicen m�s de lo que dicen. Capaz de unir palabras que nunca antes se han juntado, que nadie pronunci� hasta �l y que ahora son m�s nuestras.Para gustar de las cosas de Claudio Rodr�guez no hace falta m�s que entender el perfil de una hoja seca, atender el rumor de una acequia o aceptar el misterio que aloja el canto de un p�jaro. Lo dem�s lo vas descubriendo con emoci�n y hambre. As� tambi�n se puede ser moderno sin interrupci�n, desde su ruralismo algo son�mbulo y decantado.No es que la poes�a proponga mundos paralelos al mundo, qu� va. La poes�a mejor es aquella que permanece bien cerca del suelo y entre las infinitas formas de decir escoge la m�s aut�ntica para revelar aquello que merece ser escuchado, que debe ser le�do, que podemos compartir. La poes�a es una herramienta estupenda para saber convivir con esa parte oscura de la realidad que todo el mundo tiene, que en este tiempo abunda y todo lo echa abajo. En el poema tambi�n puedes tomar conciencia de la estupidez, de la vulgaridad, de la violencia que suena alrededor y todo el rato. De las alambradas incesantes. Y eso ayuda, claro que ayuda. "Busco despojos, busco una medalla/ rota, un trofeo vivo de este tiempo/ que nos quieren robar".Vuelve a golpear el sonido oscuro y la lentitud alegre de su poes�a. Ni persigue la sorpresa ni cultiva el hallazgo. S�lo escribe y encuentra argumentos que importan para no desfallecer ante el asco actual. Porque la poes�a tambi�n ense�a a no dejar caer los brazos y alejar a los del ruido con su ruido. "Nuestra carne/ ser� la recompensa, la metralla/ que justifique tanta lucha pura/ sin vencedores ni vencidos".