A pesar de que se han gastado cientos de millones de dólares en la limpieza ambiental, más de la mitad de los patios de una zona que solía rodear una fundidora de plomo en Omaha, Nebraska, aún presentan suficiente contaminación como para causar niveles elevados de plomo en la sangre de los niños, de acuerdo con pruebas realizadas por Flatwater Free Press y ProPublica.

Los hallazgos fueron consistentes en todo el antiguo centro urbano de la ciudad: en los vecindarios históricamente afroamericanos al norte del centro, en las áreas predominantemente hispanas del sur y en las zonas más blancas y acomodadas del centro. Sin embargo, las viviendas más cercanas al lugar donde operaba una fundidora de plomo y otras fábricas del centro tienden a tener concentraciones levemente más altas que las más alejadas.

Como parte del programa de Superfund de la Agencia de Protección Ambiental (Environmental Protection Agency, EPA), el gobierno federal y la ciudad de Omaha han estado intentando eliminar el plomo de los patios de Omaha desde finales de la década de 1990.

El estándar de limpieza de la EPA para Omaha se estableció en 2009 y se basa en recomendaciones de salud de 1994. Desde entonces, las investigaciones han demostrado que las exposiciones más bajas pueden causar pérdida de coeficiente intelectual (CI) en los niños y ataques cardíacos en los adultos. En dos ocasiones durante los últimos 15 años, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) han reducido lo que se considera como nivel alto de plomo en la sangre. En un modelo de riesgo de la EPA se determinó que, para proteger a la mayoría de los niños de conformidad con esas nuevas directrices de salud, el nivel en la tierra tendría que estar por debajo de 100 partes por millón, lo cual equivale aproximadamente a 10 granos de arroz en una cubeta de tierra de 10 libras.