Actualizado Jueves,
agosto
12:41Los clientes est�n abandonando la aldea de adivinos de Song Oh-soon, en las afueras de Se�l, y sustituyen las consultas tradicionales por predicciones realizadas con inteligencia artificial.Song, de 86 a�os, es una de las �ltimas integrantes de una comunidad de adivinos ciegos que ha atra�do a generaciones de surcoreanos en busca de respuestas sobre salud, dinero y amor. En uno de los pa�ses m�s conectados a la IA del mundo, el verdadero desaf�o de esta aldea no es la p�rdida de fe en las predicciones, sino la forma en que se consumen.Desde hace cuatro d�cadas, Song consulta la edici�n en braille de Los cuatro pilares del destino y basa sus lecturas en una escucha atenta: una dimensi�n humana que la competencia automatizada no puede reproducir."Hab�a gente que ven�a queriendo morir. Yo los convenc� de seguir viviendo. Yo tambi�n quise morir una vez, pero encontr� este trabajo y sobreviv�", cont� Song en la aldea de Mia, al norte de Se�l.En esta comunidad lleg� a haber entre 70 y 80 practicantes, pero ahora quedan menos de 20. Muchos han muerto y sus locales, repartidos por callejones estrechos, est�n a oscuras con sus viejos r�tulos de "casa de adivinaci�n tradicional".El auge del mercado m�sticoLas cifras revelan que el negocio de la adivinaci�n est� en pleno auge: fue valorado en 1,4 billones de wones (986 millones de d�lares) en 2024, seg�n la firma InnoForest. Sin embargo, un estudio de la empresa Embrain revela que la mayor�a de las personas recurre ahora a aplicaciones m�viles y chatbots de IA como ChatGPT y Gemini.A pesar de la automatizaci�n, todav�a hay quienes buscan el contacto humano. Preocupada por su carrera, la profesora universitaria Oh Ji-hye acudi� a Song para una consulta telef�nica:"Se sinti� bien tener a una persona, y no a la IA, concentrada en escuchar mi historia", coment� la mujer de 44 a�os.Refugio hist�rico de inclusi�nLa aldea de Mia emergi� en 1966 con la llegada del primer vidente ciego, seg�n el Centro Cultural Seongbuk. Durante el auge econ�mico de Se�l en las d�cadas de 1970 y 1980, la zona ofrec�a alquileres accesibles.Song qued� ciega por una enfermedad en su infancia y, a los 11 a�os, comenz� a estudiar la adivinaci�n coreana tradicional, que predice el futuro seg�n la fecha y hora de nacimiento. A los 16 a�os ya ejerc�a profesionalmente en un sector que hist�ricamente empleaba a muchas personas con discapacidad."Actualmente, si una persona ciega tiene talento musical, puede hacer carrera en la m�sica. Pero cuando yo me qued� ciega, no hab�a otra opci�n que esta", se�al�.Vencida por los algoritmosA lo largo de su vida, Corea del Sur super� la devastaci�n de la Guerra de Corea (1950-1953), reg�menes militares y la crisis financiera de los noventa, hasta transformarse en una potencia tecnol�gica mundial. Sin embargo, esa misma tecnolog�a se convirti� en la mayor competencia de Song.Los clientes actuales prefieren las consultas gratuitas o baratas generadas por IA antes que pagar las sesiones de 50.000 wones de la adivina. Adem�s, la mayor�a de los videntes tradicionales no tiene presencia en internet ni aparece en los motores de b�squeda."No creo que a la gente le deje de interesar la adivinaci�n", reflexiona Song. "Pero hoy en d�a buscan en internet y ya no vienen a vernos".Pese al declive de su aldea, Song reh�sa creer que el destino est� escrito: "Si te esfuerzas y tomas decisiones acertadas, la buena fortuna llegar� a tu vida".








