Taipéi (EFE).- Una alerta aparece en los teléfonos móviles de los vecinos de Taipéi y, de golpe, todo se paraliza: los vídeos dejan de reproducirse, las redes sociales resultan inaccesibles y ya no se pueden enviar ni recibir mensajes a través de las aplicaciones. Nada funciona con normalidad.

Esto fue, por supuesto, una acción preparada con anterioridad: la capital y otras seis jurisdicciones del norte de Taiwán vieron, por primera vez, cómo se reducía la velocidad de la red de datos móviles durante un simulacro de ataque aéreo, con el fin de poner a prueba la capacidad de respuesta de la población ante un posible bloqueo de las comunicaciones por parte de Pekín.

Este ensayo formaba parte de los ejercicios de «resiliencia urbana» que la isla celebra todos los años y que coincidieron en el tiempo con las maniobras Han Kuang, los mayores juegos de guerra de Taiwán, destinados a reforzar la preparación de las tropas ante un posible intento de invasión china.

Sirenas antiaéreas

A las 14.30 hora local (06.30 GMT), como estaba previsto, las sirenas antiaéreas sonaron por todo Taipéi y sus más de 2,4 millones de habitantes recibieron el mismo mensaje en sus teléfonos móviles, escrito tanto en mandarín como en inglés, informándoles sobre «ataques aéreos simulados contra la infraestructura de comunicaciones».