Cuando las tramas de La Promesa (La 1) y Sueños de libertad (Antena 3) se enredan demasiado o incluyen giros sorprendentes, muchos espectadores ponen el grito en el cielo y culpan a los guionistas que plasmaron cada historia sobre el papel. Basta con leer algunos de los comentarios que se hacen en las redes sociales para comprobar que los picos de ira del público son habituales. Algunos fans amenazan incluso con apagar el televisor para siempre, con abandonar a sus personajes preferidos, pero los potentes datos de audiencia que estas dos series consiguen cada tarde son una prueba irrefutable de su magnetismo y de que los aciertos pesan más que los errores.

Quienes viven dándole vueltas a la cabeza para imaginar las mejores historias están acostumbrados a que determinados giros argumentales siembren la discordia entre los telespectadores. Cualquier detalle es susceptible de ser criticado cuando su trabajo se somete al escrutinio diario de millones de personas. “El público se enfada mucho, pero yo, que soy el primero que piensa las tramas, lo que valoro es que a mí me emocionen. Y si a mí me emocionan, creo que al público también le van a emocionar”, explica a verTele Josep Cister, creador de La Promesa y Valle Salvaje, las dos grandes telenovelas que La 1 emite cada tarde de lunes a viernes.