Eurovisión ha anunciado un importante cambio en su reglamento. Históricamente, el país que ganaba una edición se encargaba de organizar la siguiente, pero a partir de ahora no será necesariamente así. La UER (Unión Europea de Radiodifusión) ha creado un marco regulador para que los países que se encuentren en un conflicto armado no puedan ser los anfitriones del certamen aunque les corresponda serlo por haber ganado el el año anterior. Con esta medida, la organización del certamen parece querer blindarse ante un hipotético triunfo de Israel en Eurovisión 2027 y sucesivas ediciones después de haber rozado el triunfo los últimos años —dudoso televoto mediante— en paralelo al desarrollo del genocidio en Gaza.

“Cuando un conflicto armado, una situación geopolítica delicada o cualquier otra circunstancia afecte de manera significativa a la seguridad, la protección o la estabilidad de la región en la que se encuentra una cadena participante, dicha cadena no podrá organizar la próxima edición del Festival de la Canción de Eurovisión en caso de que su representante resulte ganador”, dice la nueva normativa, que entrará en vigor en la edición del próximo año, a celebrar en Bulgaria.

“En tales casos”, prosigue la norma, “la UER podrá, no obstante, determinar, a su entera discreción y tras consultar al Grupo de Referencia, que la emisora participante en cuestión siga siendo elegible para acoger el evento, siempre que la UER considere que la seguridad, la protección, la integridad, la continuidad y el buen desarrollo operativo del evento pueden garantizarse razonablemente. Para llegar a esta determinación, la UER podrá encargar una evaluación de seguridad independiente”.