Por la libertadHoy en día, los gobiernos están metidos en todo, regulando la vida de los ciudadanos en forma coercitiva.
¿Cuál debería ser la función de un gobierno? Si bien hay un abanico de respuestas, lo fundamental debería ser proteger los derechos individuales e impartir justicia. Robert Nozick, en su libro Anarquía, Estado y utopía, defendía un Estado mínimo y desarrolló su teoría de la titularidad, según la cual la justicia depende de cómo se adquieren legítimamente los bienes, cómo se transfieren voluntariamente y cómo se rectifican las injusticias cuando alguien ha violado los derechos de otro. En términos sencillos: el que la hace, la paga. Si yo causo un daño a alguien, debo resarcir ese daño.
Si bien los gobiernos nacieron para que las poblaciones se protegieran contra ataques de invasores y para impartir justicia entre sus miembros, con el tiempo fueron adquiriendo más atribuciones que ya no tenían que ver con su fundamento. Hoy en día, los gobiernos están metidos en todo, regulando la vida de los ciudadanos en forma coercitiva. La esencia del gobierno es la coerción. En la medida en que van adquiriendo poder coercitivo, los gobernantes se vuelven arrogantes e imponen a la población lo que ellos consideran que le conviene. La libertad se va perdiendo poco a poco. Cuando nos damos cuenta, ya es demasiado tarde.










