0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl proyecto del futuro gasoducto submarino de hidrógeno que unirá a Barcelona y Marsella ha despertado una profunda inquietud entre el sector pesquero catalán. Los pescadores temen que la nueva infraestructura, integrada dentro del corredor europeo H2Med, acabe afectando gravemente a los principales caladeros de la costa catalana y comprometa una actividad ya bastante castigada.Representantes de Enagás pasan por las cofradías de pescadores para explicar las bondades del conducto de hidrógeno verde. Pese a ello, en las reuniones, como la que se celebró en Arenys de Mar, queda en evidencia la desconfianza que despierta el proyecto entre el sector.Lee tambiénEl tramo conocido como BarMar conectará Barcelona con el complejo industrial de Fos-sur-Mer, junto a Marsella, mediante una tubería submarina destinada exclusivamente al transporte de hidrógeno renovable. Esta infraestructura forma parte del corredor europeo H2Med que pretende conectar la producción de hidrógeno de la península Ibérica con los grandes centros industriales del norte de Europa.Según detallaron los portavoces de Enagás, la infraestructura permitirá transportar hasta dos millones de toneladas anuales de hidrógeno verde, aproximadamente el 10% del consumo europeo previsto para el 2030 . El proyecto fue declarado proyecto de interés común (PCI) por la Unión Europea, lo que le garantiza financiación comunitaria para los estudios previos y facilita su tramitación administrativa.Los promotores aseguran que el tramo submarino fue una decisión política de España y FranciaEl hidrógeno se producirá principalmente mediante electrólisis del agua con electricidad procedente de fuentes renovables, en Barcelona, aprovechando las instalaciones que Enagás ya tiene en el puerto junto a la planta de gas natural licuado, donde se construirá una estación de compresión que impulsará el combustible a través de una tubería de 400 kilómetros por el fondo del Mediterráneo hasta Francia.La infraestructura consistirá en una tubería de acero y carbono de un metro de diámetro, protegida con polietileno de alta densidad y un revestimiento exterior de hormigón. El montaje se realizará desde un gran barco especializado que irá depositando los tubos sobre el fondo marino a un ritmo aproximado de dos kilómetros diarios. En algunos puntos, especialmente cerca de la costa o en zonas sensibles, las tuberías quedarán enterradas o protegidas con rocas, pero en buena parte del recorrido simplemente descansarán sobre el fondo marino. La mayor parte del trazado transcurrirá entre los 50 y 120 metros de profundidad.Precisamente esta es una de las cuestiones que más preocupan a los pescadores. “¿Por qué por mar si todo lo demás pasa por el suelo?”. El principal reproche del sector es que el tramo Barcelona-Marsella sea submarino, mientras que el resto de la red española de hidrógeno se desarrolla íntegramente por el suelo.Los pescadores creen que las canalizaciones en el fondo marino dañarán los caladeros tradicionalesDurante la reunión en la sede de la cofradía de Arenys, los representantes de Enagás admitieron que esa decisión no es técnica sino política. Para los pescadores, esa explicación es insuficiente. Los pescadores ven incomprensible que una infraestructura de estas características se instale sobre sus caladeros cuando existen precedentes de tuberías terrestres en todo el Estado. Además, denuncian una aparente contradicción en la gestión del medio marino. Mientras muchas zonas tienen restringida o prohibida la pesca por motivos ambientales, estas mismas áreas sí podrían acoger una infraestructura industrial de grandes dimensiones.Los profesionales de la pesca advierten que la nueva tubería podría afectar a buena parte de los caladeros más productivos de la costa catalana. Las embarcaciones de arrastre trabajan habitualmente en los mismos fondos marinos en los que se prevé instalar la infraestructura. Temen que las redes acaben enganchándose a la tubería, al igual que a menudo ocurre con algunos cables submarinos ya existentes. Aunque los técnicos de Enagás aseguran que las tuberías soportarán perfectamente el paso de las artes de pesca y que no habrá restricciones permanentes, los pescadores mantienen sus dudas.Corresponsal de La Vanguardia en el Barcelonès Norte y corresponsal y responsable de la edición local de La Vanguardia en el Maresme. @fedecedo