0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLa Generalitat prepara con las cofradías catalanas la negociación del nuevo reglamento pesquero europeo, mientras el sector reclama que la demostrada recuperación de los recursos tenga una recompensa. Catalunya quiere aprovechar la próxima revisión de la política pesquera de la Unión Europea para reclamar un cambio de rumbo en las restricciones que afectan a la flota mediterránea. El Govern considera que los pescadores catalanes han realizado durante los últimos nueve años el esfuerzo exigido por Bruselas para recuperar los recursos pesqueros y que, ante los indicadores positivos, ha llegado el momento de que este sacrificio tenga contrapartida.La Generalitat quiere llegar a la negociación con datos científicos que demuestran que las medidas aplicadas han dado resultado. El conseller d’Unió Europea i Acció Exterior, Jaume Duch, considera que la política pesquera europea ha prestado tradicionalmente mayor atención a las grandes pesquerías del norte y oeste del continente. “Hay un decalaje entre la realidad de lo que son la presencia de la fauna y la posibilidad de capturas y lo que dicen los reglamentos”, señala.Informes científicos fijan que la presión pesquera se reduceun 50% y las especies aumentan un 25%Duch destaca que Catalunya lleva tiempo trasladando esta reivindicación a Bruselas. “Somos muy conscientes de los cambios que deben hacerse, y ahora llega un momento en que estos cambios deberían ser posibles”. Los datos respaldan esta posición. El último informe sobre el estado de la pesca en el Mediterráneo señala que las poblaciones explotadas en niveles no sostenibles han pasado del 73% al 52% en una década, mientras la presión pesquera se ha reducido un 50% y la biomasa de especies comerciales ha aumentado un 25%. La flota catalana, especialmente la de arrastre, ha asumido durante años reducciones de los días de actividad, mallas más selectivas, puertas de menor contacto con el fondo y vedas en determinadas zonas.El presidente de las cofradías catalanas, Antoni Abad, insiste en que la flota está demostrando que puede pescar de forma responsable y sostenible. Su principal temor es que las restricciones acaben haciendo inviable el sector antes de que pueda beneficiarse de la recuperación de los recursos. “Puede que haya un mar lleno de peces, como ahora, pero que no haya pescadores”, advierte.La negociación del 2026 ya evidenció el pulso con Bruselas. La Comisión Europea llegó a plantear inicialmente un recorte del 65% de los días de arrastre en el Mediterráneo, aunque finalmente se mantuvieron los 143 días de actividad que tenía la flota en el 2025. Ahora, Catalunya quiere llegar a la nueva negociación con una posición común con las comunidades mediterráneas. El conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, mantiene una presencia continuada en Bruselas y tiene previsto reunirse con el comisario europeo de Pesca para defender los intereses de la flota. “La política de pesca debe adaptarse mucho más a la realidad y, sobre todo, debe permitir la subsistencia del sector”, defiende Duch.La Generalitat no plantea eliminar medidas de protección, sino adaptar las reglas a los resultados científicos. Los informes advierten que la recuperación no es homogénea y que algunas poblaciones, como el langostino en aguas catalanas, siguen bajo presión.El reto será convencer a Bruselas de que sostenibilidad y actividad pesquera pueden ir de la mano. Para las cofradías, después de intensos esfuerzos esto debe cambiar. “Llevamos nueve años haciendo esfuerzos y ahora deberíamos ver el fruto de todo esto”, resume Antoni Abad.Corresponsal de La Vanguardia en el Barcelonès Norte y corresponsal y responsable de la edición local de La Vanguardia en el Maresme. @fedecedo