0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEn los últimos años, Kim Jong Un ha escrito muchas cartas de felicitación a Vladímir Putin: por su aniversario, por el Día de la Victoria de Rusia, por sus triunfos electorales… Al principio, el dictador norcoreano se refería al autócrata ruso como “su excelencia”, el título honorífico habitual para un líder de Estado. Pero, a partir del 2024, empezó a usar la fórmula “el camarada más cercano”.El año elegido para ese cambio de tono no es casual: fue en el 2024 cuando los dos líderes firmaron un “tratado de asociación estratégica” que incluye una cláusula de defensa mutua en caso de agresión externa. Desde entonces, Kim se ha convertido en uno de los aliados más estrechos de Putin. La mejor prueba de ello es la guerra de Ucrania, donde Corea del Norte cada vez tiene un mayor protagonismo.En los últimos años, Pyongyang ha suministrado a Moscú abundante material bélico, sobre todo misiles y munición. Sin ir más lejos, el pasado martes, Rusia empleó un proyectil balístico KN-23 de fabricación norcoreana en su bombardeo sobre Zaporiyia. Ucrania cree que Moscú acaba de recibir 40 de estos misiles como parte del envío de una unidad especializada que se establecerá en la región rusa de Voronezh, cerca de la frontera. Según Kyiv, este contingente estará equipado con seis lanzadores y 120 proyectiles.Pero la cooperación militar no se ciñe al armamento: Corea del Norte también ha enviado soldados a territorio ruso para que participen en operaciones de combate. Se estima que, a finales del 2024, unos 14.000 efectivos se desplegaron en la región de Kursk para ayudar a las tropas rusas a contener la incursión ucraniana. Muchos de ellos acabaron muertos o heridos. No estaban preparados para enfrentarse a los drones; Moscú los usaba como carne de cañón. Dos fueron capturados con vida por Ucrania a inicios del año pasado: son la muestra más palpable de la implicación directa de Pyongyang en el conflicto.Uno de los soldados norcoreanos capturados por Ucrania en el 2025Handout / AFPLa presencia de militares norcoreanos podría aumentar de manera significativa en los próximos meses. Al menos, es lo que sostiene el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien el pasado sábado aseguró que Pyongyang ha acordado enviar “entre 30.000 y 50.000 soldados” a Rusia. Parte de este contingente podría ir a parar a Voronezh, donde, según informan medios surcoreanos, Moscú está construyendo un gran centro de entrenamiento para la Guardia Nacional, el cuerpo de élite que depende directamente del Kremlin.Zelenski cree que estos movimientos deberían alertar a Corea del Sur, Japón y Filipinas, los principales aliados de EE.UU. en el Pacífico. Razón no le falta: gracias a su participación en la guerra de Ucrania, los soldados norcoreanos están adquiriendo experiencia en la guerra moderna, algo que no pueden hacer en su país de origen. Se cree que los que regresan a Corea del Norte son utilizados como instructores, para transmitir al resto del ejército las lecciones aprendidas en Rusia.Esta transferencia de conocimiento es una pésima noticia para los vecinos de una dictadura que, además, está obteniendo pingües beneficios económicos de la contienda europea: según un informe del Instituto para la Estrategia de Seguridad Nacional, con sede en Seúl, la colaboración militar con Moscú le ha reportado a Pyongyang hasta 14.500 millones de dólares. Dinero que, sumado a la protección de China, permite al régimen aliviar los efectos de las estrictas sanciones internacionales de las que es objeto debido a su programa nuclear.Los expertos consideran que la economía norcoreana se encuentra en su mejor momento desde que Kim heredó el poder de su padre, en el 2011. “Una transformación milagrosa” –como titulaba The New York Times en un artículo reciente– que se refleja en las calles del país: el año pasado, en Pyongyang se construyeron 10.000 nuevas viviendas. Más que en Los Ángeles o Chicago.Así se entiende que Kim no pare de enviarle cartas cariñosas a su “camarada más cercano”.Intercambio laboralUna alianza que también se traduce en el envío de mano de obra barataEsta semana, en las redes sociales se han hecho virales las imágenes de un nutrido grupo de supuestas jóvenes norcoreanas viajando a Rusia. Según el medio ruso Ostorozhno Novosti, son parte de la mano de obra que Pyongyang envía a su aliado. La mayoría de esta mujeres acaban trabajando en fábricas, con salarios que rondan los 480 rublos la hora (unos 6 euros). Las organizaciones de derechos humanos alertan de que las trabajadoras que llegan a territorio ruso suelen estar bajo el estricto control del Gobierno norcoreano: el régimen les confisca sus documentos, restringe su libertad de movimientos y retiene una parte de sus ingresos. La creciente alianza entre Pyongyang y Moscú ha facilitado el alza de este trasvase de mano de obra. De acuerdo con datos de The Moscow Times, en el 2025, Rusia emitió 36.400 visados a ciudadanos norcoreanos, casi cuatro veces más que el año anterior. Sobre el papel, la gran mayoría fueron de tipo educativo, pero se cree que en realidad sirvieron para importar personal laboral.Periodista. Redactor de Internacional de La Vanguardia.
La guerra de Ucrania acerca a Corea del Norte y Rusia
Pyongyang cada vez tiene más protagonismo en el conflicto, una implicación que le reporta grandes beneficios militares y económicos













