Algunos de los residentes del área metropolitana de Puerto Rico pasan horas esperando camiones cisterna de agua después de que entrara en vigor el racionamiento en medio de la sequía que afecta al archipiélago. La gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, declaró un estado de emergencia a finales de julio, cuando el nivel del agua en represas clave cayó por debajo de los niveles necesarios para abastecer a las comunidades.

¿Cómo llegó a agravarse tanto esta crisis de agua? Sigue leyendo para ponerte al día.

Ha estado lloviendo en Puerto Rico, entonces, ¿por qué no hay suficiente agua?

Esta crisis de agua no se trata únicamente de la falta de lluvia: las temperaturas más altas, la falta de dragado de sedimentos en los embalses, el deterioro de la infraestructura y una gestión deficiente en general han llevado a Puerto Rico a enfrentar una de sus peores crisis de agua desde 2015.

Otro problema es que la lluvia no siempre cae en los lugares correctos. Para que la lluvia contribuya a la recuperación, debe caer sobre las cuencas de los tributarios correspondientes, y con la intensidad y duración suficientes para reponer el agua que alimenta los embalses. La lluvia que cae en el oeste, el sur o el interior montañoso no necesariamente beneficia a Carraízo, en el norte, si no llega a la cuenca cercana y sus tributarios. Si el caudal de ríos y quebradas cae por debajo del volumen que se extrae para consumo, el nivel de los embalses seguirá bajando aunque se registren aguaceros en otras partes de la isla.