Actualizado Mi�rcoles,
agosto
21:36Un aullido euf�rico recorri� las 48 filas del vuelo IB1473 a las 20.38 horas exactas de la tarde: "�Uuuuuuuuh! �Qu� pasote! �Qu� pasooooooteeeee!"No cab�an arabescos po�ticos ante el espect�culo m�s salvaje procurado por la naturaleza. Ni reflexiones sesudas que trataran de explicar lo inexplicable. S�lo expresiones boquiabiertas y una loqu�sima euforia infantil que un pasajero encapsul� en seis palabras certeras: "�Ni el gol de Ferr�n, t�!"."�Qu� pasoteeeeeee!", repet�amos en trance los 99 viajeros del vuelo que hab�a partido de la T4 de Barajas un par de horas antes. Todos goz�bamos de un privilegio �nico: rascar unos segundos adicionales de oscuridad total al eclipse m�s esperado del siglo.A las 20.38, dec�amos, mientras la sombra del eclipse galopaba por la submeseta norte a la altura de Palencia, el Airbus A321XLR pilotado por el comandante Javier Lopera Alcal� lo persegu�a a 700 km/h de velocidad y 11.000 metros de altitud. S�, la Naturaleza viajaba todav�a m�s r�pido, pero aun as� la potencia de la aeronave logr� rascar una veintena de segundos extra a la fase m�s espectacular del supereclipse que ha paralizado Espa�a."Con una totalidad estimada de 127 segundos, somos los espa�oles que hemos disfrutado de un eclipse de mayor duraci�n", presum�a Miquel Serra-Ricart, director cient�fico de la misi�n, minutos despu�s de la experiencia que conmovi� a los 93 pasajeros y seis tripulantes de la nave.Pero esa pr�rroga fue s�lo la primera de tres ventajas que convert�an a este avi�n de pasajeros en el mejor observatorio posible para el eclipse. La segunda era la ausencia casi garantizada de la nubosidad y la contaminaci�n que distorsionan la imagen del Sol desde la superficie terrestre. A sus 11.000 metros, el avi�n vuela por encima de la capa de nubes troposf�ricas (entre 2.000 y 8.000 m) y de las boinas de part�culas en suspensi�n que cubren los n�cleos poblacionales. "Hemos visto el eclipse m�s limpio que nadie", se felicitaba Serra-Ricart.Y la tercera ventaja es la delgadez de la atm�sfera que rodeaba la aeronave: a esa altitud, ya se ha reducido en m�s del 75%. Seg�n los especialistas, as� se reduce dr�sticamente la absorci�n por ozono y el llamado scattering que enrojece y difumina las imagenes y la absorci�n por vapor de agua en el infrarrojo. El resultado: im�genes de la corona m�s n�tidas, con mayor contraste y mejor rendimiento espectrofotom�trico. Serra-Ricart, investigador del Instituto de Astrof�sica de Canarias, ya hab�a presenciado 15 eclipses totales en todo el mundo, incluido uno a bordo de un avi�n, en la Ant�rtida en 2003. Pero lo de este mi�rcoles fue especial e hizo que se le quebrara la voz m�s de una vez. "Despu�s de viajar por todo el mundo en busca de totalidades por fin he vivido el mayor espect�culo de nuestro planeta... en casa", aseguraba visiblemente emocionado.Pero el vuelo IB1473 iba mucho m�s all� del flipe personal, del para�so self�stico o del microcirco medi�tico provocado por una veintena de periodistas. La misi�n tambi�n inclu�a un sofisticado elemento cient�fico, con cuatro misiones que se ejecutaron a bordo y de forma simult�nea durante m�s de dos horas de vuelo. Primero, un telescopio Seestar capitaneado por Serra-Ricart registr� im�genes de alt�sima resoluci�n de la corona solar. El formato compacto de este aparato lo hace ideal para operar desde la ventanilla de un avi�n en condiciones de campo, sin las limitaciones del llamado 'seeing' atmosf�rico.Al mismo tiempo, dos c�maras (una gran angular y una de 360�) capturaron el entorno del Sol durante toda la secuencia del eclipse. Con el disco solar oculto por la Luna se hace visible un amplio campo del cielo en torno a la corona, incluyendo planetas y estrellas pr�ximas. As� es posible documentar el entorno solar con contexto espacial, como la posici�n de Venus, Mercurio y estrellas pr�ximas. Imagen del eclipse.EFEAdem�s, una coincidencia extraordinaria hac�a a�n m�s interesante la jornada para los cient�ficos: el eclipse ha coincidido con el m�ximo anual de la lluvia de meteoros de las Perseidas. Durante los dos minutos largos de totalidad, con el cielo totalmente oscurecido, los cient�ficos gozaron de una posibilidad �nica de detectar Perseidas en el mismo campo de visi�n que la corona solar.En tercer lugar, una c�mara de v�deo con zoom regulable emiti� im�genes del eclipse en tiempo real a trav�s de sky-live.tv, plataforma de astronom�a en vivo accesible a audiencias de todo el mundo. Su objetivo era difundir el eclipse total a una audiencia global desde una perspectiva a�rea �nica.Finalmente, est� el proyecto CORONA (Comportamiento y Respuesta Observados en Navegaci�n A�rea), que busca documentar la vivencia del eclipse total tanto desde la Tierra como a 11.000 metros de altitud. Su objetivo era detectar cambios significativos y medibles en el comportamiento tanto de los pasajeros como de los 'terr�colas': del aumento de la conducta prosocial espont�nea a la alteraci�n de la percepci�n del tiempo, pasando por la sincron�a conductual de grupo -aplausos, gritos o lloros colectivos...- o la creaci�n de un estado temporal de asombro (el llamado 'awe') que modifica actitudes y conductas durante las horas posteriores al vuelo. "As� sabremos, por ejemplo, si una experiencia colectiva como un eclipse puede emocionarnos como el concierto de nuestro grupo favorito", detalla Carlos Rodr�guez Jim�nez, doctor en Aprendizaje Experiencial de la Universidad de Extremadura, m�ximo responsable del estudio. -�O como el gol del Mundial?-�Es que es exactamente igual! -confirma-. La �nica diferencia es que el gol es inesperado y el eclipse lo ves venir. Pero la mezcla de alegr�a y emoci�n colectiva que se vive es muy similar. Y estamos convencidos de que nuestros datos lo confirmar�n.














