ExplicativoLa exposición excesiva puede causar daños acumulativos en la piel y aumentar el riesgo de desarrollar cáncer cutáneo.Cuidar la piel frente al sol es importante durante todo el año. Foto: iStockPERIODISTA12.08.2026 13:14 Actualizado: 12.08.2026 13:14
El sol forma parte de la vida cotidiana, pero la exposición prolongada y sin protección puede dejar consecuencias que van mucho más allá de una quemadura. El daño acumulado por la radiación ultravioleta está relacionado con el envejecimiento de la piel y con distintos tipos de cáncer cutáneo, por lo que reducir la exposición resulta fundamental. El dermatólogo Jorge Soto, de Policlínica Gipuzkoa, ha advertido además sobre la tanorexia, término utilizado para describir la obsesión por conseguir un bronceado cada vez más intenso. En estos casos, la búsqueda constante de un tono más oscuro puede llevar a prolongar innecesariamente la exposición al sol o recurrir a sesiones de bronceado. LEA TAMBIÉN Según explicó el especialista en declaraciones recogidas por Quirónsalud, la exposición solar puede producir sustancias como betaendorfina y dopamina, asociadas con una sensación de bienestar. En determinadas personas, especialmente aquellas con cierta predisposición genética o trastornos psicoconductuales, esto podría contribuir al desarrollo de una conducta adictiva.La ropa y la sombra también son protecciónAunque el protector solar ocupa un lugar importante dentro del cuidado de la piel, Soto señala que no debería convertirse en la única estrategia. “La protección más importante no son las cremas ni las cápsulas, sino la ropa, los sombreros y la búsqueda de sombra”, afirmó el dermatólogo. La recomendación coincide con la importancia de combinar distintas medidas de fotoprotección. Las prendas que cubren la piel, los sombreros y permanecer lejos del sol directo, especialmente durante los momentos de mayor intensidad, permiten reducir la cantidad de radiación ultravioleta que recibe el cuerpo.La exposición excesiva puede generar daños en la piel. Foto:iStockEl protector solar, por su parte, debe utilizarse como parte de ese conjunto de medidas. Los productos de amplio espectro son una opción especialmente relevante porque están diseñados para proteger frente a los rayos UVA y UVB. Los primeros penetran más profundamente en la piel y están relacionados con el fotoenvejecimiento y otros daños, mientras que los segundos son los principales responsables de las quemaduras solares y también contribuyen al desarrollo de cáncer de piel. LEA TAMBIÉN SPF 50 no significa protección absoluta El factor de protección solar, conocido como SPF o FPS, mide principalmente la protección frente a la radiación UVB y permite estimar cuánto puede retrasarse la aparición de una quemadura en comparación con una piel sin protección. Sin embargo, utilizar un número elevado en el envase no significa que la piel quede completamente protegida. De acuerdo con la información aportada por la dermatóloga Susan M. Swetter, profesora de Dermatología de la Universidad de Stanford, los estudios muestran que la protección frente a los rayos UVB aumenta de manera progresivamente menor a medida que sube el FPS: Un FPS 15 bloquea aproximadamente el 93%. El FPS 30 cerca del 96%.El FPS 50 alrededor del 98% de esa radiación.El protector solar es parte de una adecuada fotoprotección. Foto:Cortesía Ringana.Uno de los problemas está en la cantidad aplicada. Para alcanzar el nivel de protección indicado en el envase se necesita una cantidad suficiente de producto, pero los consumidores suelen utilizar bastante menos. Por eso, un protector de FPS elevado aplicado en una capa muy fina no necesariamente ofrece la protección que promete.Soto también señala que la diferencia entre un FPS 30 y un FPS 50 es reducida cuando ambos se utilizan correctamente. Además, el agua, el sudor y el roce pueden disminuir la duración de la protección, por lo que es necesario seguir las indicaciones del producto y mantener las demás medidas de cuidado. LEA TAMBIÉN Una prioridad especial durante la infancia La protección adquiere todavía mayor importancia durante los primeros años de vida. La exposición solar intensa durante la infancia puede producir un daño especialmente relevante y difícil de reparar posteriormente. “Ningún niño debería quemarse al sol. Debe ser una prioridad absoluta de salud pública”, sostuvo Soto. Evitar las quemaduras, cubrir la piel cuando sea posible y recurrir a la sombra son medidas fundamentales para reducir la exposición desde edades tempranas.La protección tampoco debe limitarse al rostro. Las gafas de sol ayudan a proteger los ojos, mientras que los sombreros cubren zonas expuestas como el cuero cabelludo, además de ofrecer protección adicional frente a la radiación.Los expertos recomiendan combinar distintas medidas de protección. Foto:iStockEn el caso de la tanorexia, el objetivo es entender que el bronceado no debería convertirse en una medida de belleza que lleve a ignorar las señales de la piel o a prolongar la exposición. La protección solar no busca eliminar por completo el contacto con el sol, sino evitar que la búsqueda de un bronceado termine convirtiéndose en un riesgo para la salud.Más noticias en El TiempoMARÍA PAULA LOZANO REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







