Los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) podrían comenzar a utilizar guantes capaces de aplicar descargas eléctricas dolorosas para reducir a personas que se resistan durante los operativos.Según un aviso publicado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), ICE planea destinar hasta US$20 millones a la compra de miles de estos dispositivos antes de marzo. El equipo, denominado G.L.O.V.E., por Generated Low Output Voltage Emitter, es fabricado por la empresa Compliant Technologies, con sede en Lexington, Kentucky.Los guantes ya fueron utilizados en los últimos años por algunas cárceles y departamentos policiales de Estados Unidos. Según la empresa, funcionan como un par de guantes normales hasta que el agente activa un interruptor que habilita el modo eléctrico.Para provocar el estímulo, el dispositivo debe entrar en contacto directo con la piel de la persona. La descarga genera dolor y busca conseguir que el individuo obedezca las indicaciones del agente en cuestión de segundos.“Es inmediato y agudo, y te distrae. Yo lo comparo con la picadura de una abeja”, explicó John Peters, presidente del Institute for the Prevention of In-Custody Deaths, quien estudia el uso de esta tecnología.ICE podría realizar la mayor compra de estos dispositivosEl aviso del DHS señala que la convocatoria para un contrato sin licitación podría publicarse en los próximos días.Peters considera que la operación prevista por ICE probablemente se convierta en la mayor compra realizada hasta ahora a Compliant Technologies.Entre los posibles usos mencionó situaciones en las que los agentes necesiten retirar a una persona que se resiste dentro de un vehículo o una vivienda, así como traslados hacia o desde centros de detención.El especialista sostuvo que la herramienta podría resultar especialmente útil para agentes de menor contextura física o edad avanzada porque permitiría reducir más rápidamente a una persona y disminuir la duración de los enfrentamientos.La empresa fabricante señala que los agentes deben completar una capacitación específica antes de utilizar el dispositivo y renovar esa certificación cada dos años.También establece límites claros para su utilización. Según las advertencias del fabricante, los guantes no deben emplearse como forma de castigo ni contra personas que únicamente manifiesten resistencia verbal o una actitud desafiante.Tampoco recomienda su uso sobre grupos considerados de alto riesgo, entre ellos niños, mujeres embarazadas, adultos mayores y personas con discapacidades.Organizaciones civiles cuestionan el planLa posible incorporación de los dispositivos generó preocupación entre organizaciones defensoras de los derechos civiles, que cuestionan la oportunidad de entregar nuevas herramientas de fuerza a agentes de ICE.Jenn Rolnick Borchetta, directora adjunta de un proyecto sobre prácticas policiales de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), señaló que existe preocupación sobre la capacidad de supervisar su utilización.“ICE pasó el último año demostrando que recurre demasiado rápido a la fuerza. Ahora podrá aplicar descargas eléctricas con solo presionar un botón que quizá nadie más pueda ver”, afirmó.Borchetta cuestionó además por qué una herramienta de ese tipo sería necesaria en operaciones vinculadas con el cumplimiento de leyes migratorias de carácter civil y advirtió que las personas podrían recibir una descarga sin advertencia previa.Para la ACLU, el reducido tamaño del mecanismo y la facilidad con la que puede activarse podrían dificultar la supervisión de posibles abusos.Cómo se utilizan actualmente estos guantesLos defensores de la tecnología sostienen que estos dispositivos suelen emplearse en situaciones concretas dentro de cárceles o durante traslados y no como herramientas de patrullaje generalizado.Compliant Technologies afirma que han sido utilizados para controlar a sospechosos violentos que se niegan a ingresar a vehículos policiales, así como a presos que intentan lastimarse o amenazan a funcionarios.Peters reconoció que, al igual que ocurre con otras herramientas policiales, existe la posibilidad de que una pequeña cantidad de empleados haga un uso incorrecto del dispositivo. Sin embargo, sostuvo que es poco probable que los guantes provoquen lesiones graves y consideró fundamental que ICE establezca políticas estrictas y programas de capacitación.El DHS no ofreció inicialmente detalles adicionales sobre el plan. Ante una consulta de Associated Press, señaló que estaba preparando una respuesta. El fundador y director ejecutivo de Compliant Technologies, Jeff Niklaus, indicó por su parte que la empresa no podía hacer comentarios sobre el tema.Con información de AP.