El invierno provoca cambios significativos en el comportamiento de la fauna brasileña, incluidas migraciones, cambios en la dieta y una reducción de la actividad, aunque la escasez de investigaciones sobre el tema dificulta las estrategias de conservación."En las regiones tropicales y subtropicales, los cambios se producen en el movimiento y la dieta. Los animales modifican su consumo de alimentos en función de la disponibilidad estacional", afirma el investigador Roberto Fusco, miembro de la Red de Especialistas en Conservación de la Naturaleza.
Entre las aves, solo alrededor del 10% de las especies brasileñas migran, según el ornitólogo Marco Aurélio Pizo, de la Unesp de Rio Claro. La mayoría se desplaza del sureste al norte del país y regresa a partir de agosto, como el bienteveo común, el gavilán sabanero y la tijereta, que pasa el invierno en Roraima y Venezuela.
Los mamíferos concentran su actividad en las horas más cálidas: especies diurnas como la agutí y la irara buscan alimento por la tarde, mientras que el ocelote empieza a cazar a primera hora de la noche. El jaguar, por su parte, cambia su dieta y amplía su área de caza según la estación seca o lluviosa, tanto en la Amazonia como en el Pantanal.







