Tan bolognés como la salsa que prepara —“mitad carne de vaca y mitad de cerdo”, como lo manda el credo de la gastronomía de Bologna, capital gastronómica de Italia—, este cocinero empático y locuaz recaló en Buenos Aires después de haberse formado en su tierra natal y trabajado en El Bulli de Ferran Adrià. Protagonista de una insólita situación, el restaurante mallorquino que inauguró en la isla fue premiado con una estrella Michelin, cuando ya lo habían cerrado y él ya vivía en la Argentina. «Cosas veredes, Sancho, que non crederes»: la cita apócrifa de Don Quijote es la frutilla del postre.

Noticias: De Italia a la Argentina. ¿Dónde naciste, te criaste y diste tus primeros pasos en la cocina?

Sebastián Raggiante: Nací en Bologna, la capital gastronómica de Italia. Es una ciudad medieval, famosa por tener la universidad más antigua del mundo, por sus pórticos… Mi padre, vendedor de telas, y mi madre, enfermera, soy único hijo de ese matrimonio. En Italia es muy común criarse con la abuela, si ambos padres tienen que salir a trabajar. Y ella, Lucía (94) cocinaba todo el día. Yo la acompañaba a hacer las compras y me daba tareas para entretenerme, como rallar queso; era un juego que me encantaba.