Las fotos que en todos los medios ilustraron las reuniones de la mesa política del Gobierno revelan una paradoja, en el lugar donde debería estar el centro de conducción del Gobierno, falta el presidente. A diferencia de los núcleos de decisión de otros países, donde el jefe de Estado o de Gobierno encabeza la mesa estratégica, en el esquema de Milei la conducción parece haberse desplazado hacia Karina Milei, con Santiago Caputo como una suerte de vicepresidente político y el resto de los funcionarios cumpliendo roles subordinados. La imagen recuerda al juego de “¿Dónde está Wally?”: la pregunta es dónde está el presidente en la mesa que supuestamente conduce su propio gobierno. La escena refuerza la idea de una Presidencia delegada, casi doméstica, en la que Karina ejerce el control cotidiano que durante años tuvo sobre la vida personal de su hermano como la gobernanta de su casa. La llamada “mesa política” existe, con distintas formas, en la mayoría de los gobiernos, aunque su grado de institucionalización varía. En Estados Unidos, el equivalente es el círculo interno de la Casa Blanca, con el presidente, vicepresidente, Chief of Staff y asesores políticos, legislativos y económicos; en Brasil, la comparación es todavía más directa, porque la Casa Civil equivalente al Jefe de Gabinete y la Secretaría de Relaciones Institucionales tienen formalmente la tarea de coordinar el Gobierno y articular con el Congreso. En el Reino Unido, esa función se reparte entre el inner Cabinet y el equipo político de Downing Street, mientras que en Alemania el Koalitionsausschuss funciona como un ámbito de negociación entre los partidos de la coalición. Francia y España también cuentan con núcleos reducidos alrededor del Elíseo, Matignon y La Moncloa, respectivamente, aunque con dinámicas propias de sus sistemas semipresidencial y parlamentario.
Día 973: Mesa política, ¿no se dan cuenta que el presidente no gobierna?
Entre reuniones paralelas, delegación de poder en Karina y un aislamiento creciente, el esquema libertario muta hacia una anomalía institucional: la de un Gabinete que funciona alrededor de un presidente ausente.









