Noticia Exclusivo suscriptores Siniestros viales y suicidios siguen cobrando vidas jóvenes que Bogotá Cómo Vamos plantea proteger como una apuesta por el futuro de la capital.SUBEDITORA DE BOGOTÁ 12.08.2026 08:51 Actualizado: 12.08.2026 08:53
Bogotá está cambiando de edad. Cada vez nacen menos niños, aumenta el peso de los adultos mayores dentro de la población y las matrículas escolares ya acumulan una caída cercana al 11 por ciento desde 2021. Para 2030, por cada 100 menores de 15 años habrá 80,4 personas mayores de 65.Pero mientras la ciudad avanza hacia esa nueva realidad demográfica, hay otro fenómeno que golpea particularmente a quienes deberían formar parte de su futuro: 647 jóvenes mueren cada año por causas violentas y prevenibles.Homicidios, siniestros viales y suicidios están detrás de esas muertes, según el Informe de Calidad de Vida Bogotá 2025 de Bogotá Cómo Vamos, que será hoy 12 de agosto junto con sus socios Fundación Corona, Casa Editorial EL TIEMPO, Cámara de Comercio de Bogotá y Pontificia Universidad Javeriana.La cifra hace parte de un panorama más amplio. Cerca de 25.000 personas mueren cada año en Bogotá. La gran mayoría de esas muertes está relacionada con enfermedades y con el envejecimiento. Sin embargo, alrededor de 2.500 son violentas y altamente prevenibles mediante mejores políticas públicas y acciones oportunas. De esas cerca de 2.500 vidas, 647 corresponden a jóvenes.Es allí donde Bogotá Cómo Vamos concentra una de las principales reflexiones de su informe: todas las vidas importan, pero en una capital que envejece y donde nacen menos niños, evitar la muerte de quienes deberían estudiar, trabajar, desarrollar sus capacidades y construir sus proyectos de vida también significa proteger a la población que contribuirá al desarrollo futuro de la ciudad.Tres amenazas sobre los jóvenesLos homicidios constituyen una primera señal. Aunque la tasa disminuyó durante 2025, tres de cada diez víctimas fueron jóvenes, lo que los consolida como el grupo más afectado por esta forma de violencia.Las vías presentan un segundo frente. Durante 2025 murieron 159 jóvenes entre los 18 y los 28 años en siniestros viales. Representaron cerca del 30 por ciento de todas las víctimas fatales por hechos de tránsito registradas durante el año en Bogotá. Y una tercera alerta aparece en la salud mental. La ciudad logró mantener la tasa general de suicidio por debajo de la meta distrital: 4,4 casos por cada 100.000 habitantes frente a una meta de 5,2. El comportamiento entre adolescentes y jóvenes, sin embargo, muestra una realidad diferente.Los suicidios de adolescentes aumentaron 48 por ciento entre 2024 y 2025. Además, adolescentes y jóvenes registran las tasas más altas de toda Bogotá, con 7,8 y 7,7 casos por cada 100.000 habitantes, respectivamente.Las cifras permiten observar la dimensión del problema que plantea Bogotá Cómo Vamos: mientras la población joven adquiere un peso estratégico en una ciudad que envejece, sigue siendo especialmente golpeada por homicidios, siniestros viales y suicidios.Sobrevivir no bastaEl informe propone, sin embargo, ampliar el concepto de protección de la vida. No se trata exclusivamente de impedir una muerte evitable.Conservar la vida, plantea Bogotá Cómo Vamos, también significa garantizar condiciones para que una persona pueda desarrollar plenamente su proyecto. Bajo esa mirada, educación, empleo, salud, seguridad, movilidad y nutrición no deberían observarse como problemas desconectados, sino como factores que determinan la posibilidad de vivir dignamente en la capital.Y nuevamente los jóvenes aparecen en varios de los indicadores que generan preocupación.En 2023, la deserción llegó a su nivel más alto en los programas técnicos profesionales, con 23,5 por ciento.En el mercado laboral, durante 2025 los jóvenes registraron una tasa de ocupación de 53,3 por ciento, la más baja entre todos los grupos poblacionales.Es decir, el desafío no termina en evitar que un joven sea víctima de un homicidio, un siniestro vial o un suicidio. La discusión que propone el informe se extiende hacia las oportunidades reales que tendrá para permanecer en el sistema educativo, encontrar trabajo, emprender y construir un proyecto de vida.“Durante muchos años medimos la calidad de vida preguntándonos cómo estaba Bogotá. Hoy la pregunta es distinta: ¿qué ciudad queremos sostener dentro de veinte años? Este informe muestra que proteger la vida no termina en evitar una muerte; significa crear las condiciones para que las personas, especialmente las y los jóvenes, puedan estudiar, trabajar, emprender y desarrollar su proyecto de vida”, afirma Felipe Mariño, director de Bogotá Cómo Vamos.Una ciudad con menos niñosLa preocupación por el futuro comienza incluso antes de la juventud. Como parte de la presentación se conoció también el Informe de Situación Nutricional en Primera Infancia 2025, producto de una alianza que Bogotá Cómo Vamos y Fundación Éxito mantienen desde hace siete años para hacer seguimiento a las condiciones nutricionales de los niños y generar evidencia que permita orientar decisiones públicas.En este frente hay resultados positivos. Bogotá redujo la inseguridad alimentaria grave al 1,4 por ciento y la desnutrición aguda infantil se ubicó en 1,3 por ciento, la cifra más baja registrada desde 2005.Sin embargo, esos avances no eliminan las alertas. El informe identifica brechas territoriales y advierte sobre la disminución de la lactancia materna exclusiva y el aumento del exceso de peso durante la primera infancia.Los indicadores cobran especial importancia cuando se cruzan con la transformación demográfica de Bogotá. Si nacen menos niños, garantizar buenas condiciones desde el comienzo de sus vidas se convierte en uno de los componentes necesarios para enfrentar el envejecimiento de la ciudad.“En Bogotá vemos señales esperanzadoras para la niñez, con avances y retos. Estos indicadores nos recuerdan que garantizar un buen comienzo de vida sigue siendo una tarea urgente”, afirma Diana María Pineda, directora de Fundación Éxito.Para la organización, el desarrollo humano integral en una ciudad que envejece debe construirse desde los primeros mil días de vida y requiere actuar articuladamente en tres dimensiones: garantizar una nutrición adecuada durante la primera infancia, cuidar la salud mental de madres, padres y cuidadores y generar oportunidades para que las familias puedan construir proyectos de vida sostenibles.Los avances que no se pueden perderEl Informe de Calidad de Vida también identifica resultados que muestran que algunos indicadores pueden cambiar cuando las políticas públicas consiguen sostenerse.Bogotá Cómo Vamos destaca la reducción de los homicidios, la recuperación histórica de las coberturas de vacunación infantil y los avances en los indicadores de nutrición como evidencia de que las intervenciones públicas pueden salvar vidas.El reto ahora, según el análisis, será sostener esos resultados mientras Bogotá se prepara para una estructura poblacional diferente.La fotografía que dejan los indicadores permite dimensionar esa transformación: para 2030 habrá 80,4 mayores de 65 años por cada 100 menores de 15 y las matrículas escolares ya han disminuido cerca del 11 por ciento desde 2021.Al mismo tiempo, tres de cada diez víctimas de homicidio en 2025 fueron jóvenes; 159 personas entre los 18 y los 28 años murieron en siniestros viales; los suicidios de adolescentes crecieron 48 por ciento entre 2024 y 2025; adolescentes y jóvenes registraron tasas de suicidio de 7,8 y 7,7 por cada 100.000 habitantes; la deserción en programas técnicos profesionales llegó al 23,5 por ciento en 2023 y la tasa de ocupación juvenil fue de 53,3 por ciento en 2025.En la primera infancia, entretanto, la inseguridad alimentaria grave disminuyó al 1,4 por ciento y la desnutrición aguda llegó al 1,3 por ciento, su nivel más bajo desde 2005, mientras permanecen las preocupaciones por las brechas territoriales, la reducción de la lactancia materna exclusiva y el aumento del exceso de peso.La discusión sobre la Bogotá de 20 añosLos resultados serán presentados en una jornada en la que participarán el alcalde mayor de Bogotá, integrantes del gabinete distrital, expertos nacionales, academia, organizaciones sociales y ciudadanía.Los hallazgos del Informe de Calidad de Vida 2025 serán expuestos a través de las voces de ciudadanos, de los expertos que desarrollaron los diferentes capítulos del estudio y de los equipos de las secretarías del Distrito.La jornada incluirá además un diálogo con el alcalde mayor sobre cómo convertir la evidencia en mejores decisiones públicas para la capital.Pero detrás de los porcentajes, tasas y proyecciones aparece una discusión de mayor alcance. Durante años, la pregunta sobre calidad de vida estuvo concentrada en establecer cómo estaba Bogotá. El cambio demográfico obliga ahora, según Bogotá Cómo Vamos, a preguntarse qué ciudad podrá sostenerse dentro de veinte años.En ese escenario, las 647 muertes prevenibles de jóvenes dejan de ser solamente una cifra de violencia, movilidad o salud mental. Se convierten en el punto donde confluyen varios de los principales desafíos de la capital.Bogotá tendrá menos niños y una población más envejecida. Por eso, el planteamiento del informe es que proteger su futuro comienza desde los primeros mil días de vida y continúa garantizando que, al llegar a la juventud, las personas no solamente sobrevivan, sino que puedan estudiar, trabajar, emprender y construir su proyecto de vida.CAROL MALAVERSUBEDITORA BOGOTÁEscríbanos a carmal@eltiempo.com Lea también: Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








