Análisis Exclusivo suscriptores Bogotá tiene 1’224.042 personas mayores de 60 años, el 15,41 % de su población. Para 2050, ese grupo llegará al 30,25 %.Adultos mayores. Foto: AURICIO MORENO EL TIEMPOSUBEDITORA DE BOGOTÁ 18.07.2026 21:55 Actualizado: 18.07.2026 21:55

Bogotá tiene 1’224.042 habitantes de 60 años o más, equivalentes al 15,41 por ciento de su población, y las proyecciones indican que en 2050 ese grupo representará el 30,25 por ciento. Mientras la esperanza de vida llegó a 76,6 años, la fecundidad cayó a 0,83 hijos por mujer en 2024. Esta combinación modifica las demandas de salud, cuidado, vivienda, empleo, transporte, cultura y protección social, pero también obliga a revisar la manera en que Bogotá entiende la vejez.No existe una experiencia única. Las condiciones materiales, las redes familiares, los ingresos y las oportunidades determinan cómo se llega a esa etapa. En la capital conviven personas autónomas y activas con otras que enfrentan dependencia, pobreza, aislamiento o abandono. Las mujeres son el 55,48 por ciento de este grupo, con trayectorias marcadas por brechas laborales, de cuidado y de protección social.Para el secretario de Integración Social, Roberto Angulo, el giro ya se observa en los servicios distritales. La caída de 45 por ciento en la natalidad durante la última década, explicó, ha dejado cupos vacíos en jardines infantiles mientras aumenta la demanda de atención para la vejez. “Hoy tenemos 1,2 millones de mayores; esto equivale a casi el 16 por ciento de la población. En 2035 calculamos que ya vamos a estar por el 20 por ciento y entonces vamos a tener más mayores que niños menores de 14 años”, señaló. La CCB asesoró a varias empresas como parte de la creación de Clúster de Economía Plateada Foto:iStockEse escenario exige mucho más que ampliar programas. El primer desafío consiste en revisar la financiación y el diseño del sistema de protección social, en especial frente a la brecha pensional y a una demanda sanitaria creciente.El segundo está relacionado con las formas más severas de exclusión. Según cálculos preliminares de la entidad, unas 17.000 personas mayores estarían en abandono, mientras el censo de habitantes de calle identificó cerca de un millar perteneciente a este grupo. “No debería haber ninguna persona mayor durmiendo en la calle ni ninguna persona mayor en abandono”, afirmó Angulo.La tercera transformación apunta al modelo de cuidado. A criterio del funcionario, la respuesta no puede limitarse a instituciones cerradas que separen a las personas de su entorno. “Tenemos que olvidarnos de los servicios tipo hogar geriátrico como los conocemos. Las personas mayores tienen que seguir haciendo sus actividades, ser funcionales y mantener vínculos sociales y productivos”, dijo el funcionario.La Secretaría trabaja en un instrumento para identificar el abandono, un servicio sociosanitario articulado con salud y residencias integrales que permitan conservar independencia y recibir asistencia.La respuesta distrital también contempla formación digital, certificación de saberes, incentivos para contratar talento sénior y apoyo financiero a negocios. Para Angulo, estas medidas deben acompañarse de una responsabilidad compartida: “No debemos empezar a trabajar cuando la persona cumple 60 años. Nos tenemos que preparar para ese momento”.Waldir Ochoa, autor de un libro sobre el concepto de “ciudades sénior” y exdirector de una plataforma latinoamericana dedicada a temas urbanos, considera que las urbes de la región llegaron tarde a esta conversación. “Una ciudad sénior ofrece condiciones de dignidad y bienestar a las personas mayores y longevas. Bogotá tiene avances, pero también rezagos”, sostuvo Ochoa.Su propuesta organiza la adaptación urbana alrededor de cinco pilares. El primero es mantener una población físicamente activa mediante parques, zonas verdes y estrategias que prolonguen la autonomía funcional. El segundo consiste en garantizar accesibilidad universal, con andenes seguros, transporte utilizable por todos, recorridos cortos y viviendas adecuadas.El tercero es consolidar una ciudad cuidadora. Ochoa reconoce el valor del sistema de cuidado, pero advierte que la discusión debe incluir a quienes asisten a familiares durante años, muchas veces cuando ellos mismos ya tienen edades avanzadas. “Hay personas de 50 o 70 años cuidando a sus papás, tíos o parientes mayores. La pregunta es quién cuida a esos cuidadores”, planteó.El cuarto pilar es la seguridad económica, particularmente en un país donde, según la proyección citada por el experto, solo el 24 por ciento accedería a una pensión.Ese frente resulta crítico en el mercado laboral. En 2025, la participación de las personas de 50 años o más fue de 51,6 por ciento, frente al 80,4 por ciento entre quienes tenían de 15 a 49 años; su ocupación llegó al 48,3 por ciento, comparada con 73,3 por ciento, y la informalidad alcanzó 49 por ciento, frente a 30,8 por ciento. Entre enero de 2025 y abril de 2026, su tasa de colocación en la Agencia Distrital de Empleo fue de 21,4 por ciento, menos de la mitad del promedio general (58,5 por ciento).adultos mayores Foto:iStockEl diagnóstico de la Secretaría de Desarrollo Económico, consultada por este diario, identifica barreras en competencias digitales y certificaciones, junto con fortalezas poco aprovechadas en comunicación, manejo del estrés, servicio y mentoría. Para Ochoa, ese desequilibrio revela edadismo corporativo: “Cuando una empresa recibe tres hojas de vida, la de la persona mayor suele ser la primera que desecha, pese a que la experiencia, la lealtad y la capacidad de orientar a otros tienen valor productivo”.El 17,2 por ciento de las empresas incluidas en el Diagnóstico de Madurez Empresarial está liderado por personas de al menos 50 años y, dentro de ese grupo, el 68,4 por ciento corresponde a mujeres.El quinto pilar de Ochoa incorpora un aspecto poco presente en las políticas: el derecho a disfrutar. Una ciudad adaptada también debe ofrecer horarios, tarifas y programación cultural compatibles con una población longeva. “Una persona mayor sigue disfrutando la vida porque sigue viva. El ocio, el entretenimiento y la cultura también son derechos”, afirmó el experto.Ese enfoque permite dimensionar el reto más allá de la economía plateada. Bogotá cuenta con un clúster especializado, pero Ochoa insiste en que los negocios no deben anteceder al diseño social. Primero deben resolverse la accesibilidad, la autonomía, los ingresos, el acompañamiento y la participación; después podrán desarrollarse mercados alrededor de esas necesidades.La discusión de fondo es cómo impedir desde ya que una mayor longevidad amplifique las desigualdades. En 2050, casi la mitad de los bogotanos tendrá 50 años o más.CAROL MALAVERSUBEDITORA BOGOTÁEscríbanos a carmal@eltiempo.com Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.