12 de agosto, 2026 - 07h00El 17 de julio pasado, este Diario publicó un interesante artículo sobre el consumo excesivo de alcohol en el Ecuador, sobre todo en jóvenes de edades muy tempranas, desde los 10 años en adelante, fenómeno que incide en el comportamiento posterior del sujeto. Lamentablemente, los efectos señalados de ansiedad, depresión y cambios de conducta, y la consecuente dependencia de la bebida, no son solo inmediatos, sino que su accionar, versus el entorno familiar y laboral, se verá indiscutiblemente afectado posteriormente en la vida adulta. La afectación se da, de acuerdo con lo indicado, en el 7,6 % de los jóvenes entre los 10 y 17 años, aunque parecería que las cifras son mayores y no solo en varones, sino también en las mujeres, lo cual es preocupante porque muestran porcentajes altos e, incluso, superiores a los de los varones. Lo más inquietante es la permisión de los padres.En nuestro país, de acuerdo con el INEC, aproximadamente, el 4 % presenta un consumo perjudicial o dependencia alcohólica permanente, es decir, 680.000 ciudadanos. Alrededor del 16 % ingiere alcohol en niveles que representan un peligro latente para su salud; y, un 41 % de la población (más de siete millones) lo consume de forma recurrente o semanal. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, la Sierra es la región con mayor prevalencia de consumo de alcohol en adolescentes del país (8,9 %), y el 56,97 % de los adolescentes indígenas a nivel nacional con educación básica.El alcoholismo puede causar graves daños físicos, como hígado graso, hepatitis alcohólica y cirrosis hepática, problemas cardiacos, trastornos mentales (ansiedad y depresión), presión arterial alta, mayor probabilidad de presentar cáncer de hígado, colon y estómago, pérdida de masa ósea, caídas frecuentes y debilitamiento general en adultos mayores. Las consecuencias psicológicas también son graves: deterioro cognitivo, es decir, pérdida de la memoria y reducción de la materia gris; trastornos del estado de ánimo con cuadros profundos de ansiedad y depresión agravados por la dependencia; y, pérdida del control sobre la cantidad de bebida consumida.Otro de los graves efectos es la incidencia que se da en la familia: violencia intrafamiliar, que termina en divorcios y separación del núcleo familiar, aparte del nocivo mal ejemplo que se da a los hijos. En materia laboral, las repercusiones son severas, porque puede provocar la pérdida del empleo debido a la baja productividad y fallas en el rendimiento, retrasos y faltas a los lugares de trabajo. Son vidas que se pierden desde muy temprano, hogares que se destruyen por la imposibilidad de tolerar las reacciones torpes y/o violentas de una persona que, además de volverse improductiva, merma los escasos recursos de la familia porque lo poco que tiene lo malgasta en alcohol. Además, la figura de un ser ebrio es totalmente deprimente, con sus pasos torpes y erráticos y el insoportable aliento a alcohol. Quizás, si viesen su comportamiento en un video, muchos evitarían embriagarse de ese modo. Este es un tema cuyas terribles consecuencias deben ser enseñadas en escuelas y colegios; y, tratado por los gobiernos seccionales por ser un problema de salud pública. (O)
Katia Murrieta: Los peligros del alcohol | Columnistas | Opinión
Este es un tema cuyas terribles consecuencias deben ser enseñadas en escuelas; y, tratado por los gobiernos seccionales...








