Publicidad12 de agosto, 2026 - 06h00El olor se percibe incluso cuadras antes de llegar a la intersección de las calles Luis Urdaneta y García Moreno, centro de Guayaquil. No hace falta llegar a la esquina para saber que ese punto, en donde hay una especie de estructura metálica que protege cableado, fue usado como baño. Este, sin embargo, no es el único sector con ese problema en el centro de la urbe. El hedor a orina se ha convertido en una presencia permanente que acompaña a peatones, comerciantes y residentes en calles secundarias, sobre todo, donde están asentadas estas casetas que son plásticas o de metal. No miden ni un metro de altura. Algunas están solas y otras aparecen una junto a la otra. PublicidadSin embargo, el espacio que queda entre la parte posterior de estas estructuras y la pared, o simplemente el costado que queda oculto a la vista, se ha transformado en urinario improvisado. Basta acercarse para encontrar manchas oscuras sobre el piso, restos de líquido aún fresco y un olor intenso que, según vecinos y comerciantes, puede sentirse incluso a una o dos cuadras de distancia.En Luis Urdaneta, por ejemplo, las casetas instaladas sobre la vereda son usadas no solo por conductores que allí se detienen, sino también por libadores que se ubican en los exteriores de una tienda que hay en la zona. PublicidadPublicidadJosé Izquierdo, quien vive en uno de los edificios en esa calle, contó que pasado el mediodía es cuando más ciudadanos se detienen en esos ‘baños improvisados’.“Más vienen en carro y ahí es como que se quedan con luces de ‘pare’, se bajan rapidito y ahí detrás de esa como caja es que se ponen a orinar”, comentó. Otro residente de la zona dijo que para tratar de esconder el mal olor se ha lanzado aceite quemado y desinfectante. “Hasta la gente de limpieza del Municipio que viene por aquí lanza agua creo que con detergente”, mencionó. A pocas cuadras, el panorama se repite. En la calle Piedrahíta, antes de subir al puente que conecta hacia el sector del Cementerio General y la avenida Machala, los edificios abandonados y los espacios poco transitados durante algunas horas del día también concentran las quejas. Los vecinos aseguran que personas en situación de calle y algunos taxistas utilizan estos rincones, donde también están las casetas, como baños improvisados debido al estado de abandono del lugar. El piso permanece húmedo en determinados momentos del día, las paredes muestran marcas y el olor se percibe desde lejos. Publicidad“Además de la gente que entra y sale de estos edificios, hemos visto que hay personas que se bajan del bus por aquí y se orinan en esas cajas. Como hay una unión entre la caja y la pared ahí queda eso, que con el sol es como que se asienta el mal olor”, manifestó un transeúnte. Los comerciantes afirman que el problema no solo afecta la imagen del centro, sino también a sus negocios en calles como Quisquís, Esmeraldas, Rocafuerte y en puntos de la calle Julián Coronel. Algunos aseguran que deben limpiar constantemente las aceras y colocar desinfectantes para disminuir el mal olor. “Esos ‘minibaños’ que se han hecho en el centro hacen que se afecte la imagen. Uno piensa que no cruza por ciertos lados porque dice ‘me voy a encontrar a alguien orinando’. Creo que es feo vivir así, hay que tener más control”, dijo la propietaria de una tienda en la calle Rocafuerte. En este mes, agentes de Control Municipal (ACM) desarrollaron una jornada de sensibilización en la avenida Pedro Menéndez Gilbert, en sentido norte-sur, para promover entre conductores de taxis y vehículos particulares el respeto por la normativa municipal y el uso adecuado de la vía pública.El cabildo exhortó a la ciudadanía a cuidar los espacios públicos y cumplir la normativa, que establece sanciones económicas desde $ 96,40 hasta $ 602,50 para quienes atenten contra el orden y el aseo de la ciudad. Las conductas, además, pueden ser denunciadas a través de la línea 181.