Aunque se ejecutan controles diarios por parte de agentes, usuarios del centro de Guayaquil y trabajadores aseguran que el problema persiste. Publicidad8 de junio, 2026 - 06h14Como un laberinto califican trabajadores y usuarios a ciertas aceras del centro de Guayaquil. Ciudadanos aseguran que por la cantidad de puestos improvisados de los vendedores autónomos se debe caminar con cuidado, pues un mal paso puede derivar en que se aplaste algún producto ubicado en el suelo y se genere el reclamo de estos comerciantes.“Se vuelve imposible caminar y uno casi que va en un laberinto esquivando a vendedores”, dijo una usuaria.La guayaquileña señaló que transitar por el centro se complica pasadas las 09:00. A esa hora, comentó, el movimiento se empieza a activar y, por ende, los comerciantes no regularizados llegan para instalar sábanas sobre el suelo y colocar encima ropa o abrir pequeñas mesas para exhibir calzado, cinturones, medias o artículos plásticos.Publicidad“Como un mercado abierto, como un mall del piso también aquí por el centro es lo que hay”, indicó la trabajadora de un local de la calle Olmedo.Zonas críticas y horarios de mayor congestiónLas quejas se concentran principalmente en sectores de la Bahía y el casco comercial del centro. Ciudadanos mencionan calles como Boyacá, Eloy Alfaro, Chimborazo, Olmedo, Pedro Carbo, Pío Montúfar y Pedro Pablo Gómez como algunos de los puntos con mayor presencia de comercio no regularizado.También figuran los alrededores del Mercado Central, la calle 6 de Marzo y Lorenzo de Garaycoa. En estas vías, los comerciantes no solo se colocan en un lado de la acera.PublicidadPublicidadEn tramos de Lorenzo de Garaycoa, por ejemplo, en una acera pueden estar ubicados enfilados al menos diez vendedores de cada lado. Esto junto a las pequeñas estructuras metálicas que sí están regularizadas y en las que se venden periódicos, revistas y ciertos snacks, como chifles, papas fritas o canguil.Control municipal y persistencia de la informalidadAgentes municipales que forman parte del cuerpo de vigilancia de Segura EP se mantienen en la zona a diario.PublicidadEn los exteriores del Mercado Central, por ejemplo, están los uniformados de forma permanente controlando que las aceras estén despejadas y se mantenga libre el espacio.Sin embargo, los vendedores vuelven a ocupar las aceras luego de que estos uniformados se retiran del lugar.Tania Zambrano, quien vive en una de las edificaciones cercanas al Mercado Central, manifestó que la percepción de seguridad se trastoca con la proliferación de los informales.Residentes y trabajadores del centro sostienen que el exceso de vendedores ambulantes podría convertirse en escenario propicio de robos por parte de personas que se meten entre la multitud. También crece la preocupación por los conflictos entre los propios comerciantes informales por el control de los espacios de venta en el centro.Publicidad“Uno se distrae mucho porque está pendiente de no pisar lo que está en el suelo y que nos reclamen y también uno está con la preocupación de cuidar las pertenencias, porque no se sabe si ahí en medio de la gente va a salir alguien a arrancar las carteras”, dijo Zambrano.Según Carmen Macas, el exceso de vendedores y el poco espacio en las aceras también dificultan la atención de emergencias. “Aquí, si uno grita, hasta que llegue alguien a ayudar tiene casi que saltar obstáculos, porque todo está en el piso o con esos carritos ahí. Es casi que invivible”, señaló.Expansión de la informalidad y medidas municipalesDesde Segura EP se ha identificado que la informalidad continúa expandiéndose en distintos sectores del centro de Guayaquil, especialmente en zonas de alta circulación peatonal y comercial, como la Bahía, el sector de las Cuatro Manzanas y los alrededores del Mercado Central.A esto se suma el flujo de comerciantes en donde funcionaron los denominados corredores escolares, principalmente en la calle Calixto Romero, entre Noguchi y P. Lavayen, así como en Francisco Marcos, entre Noguchi y Rumichaca, puntos que registran congestión tanto de peatones como de vehículos durante ciertas horas.“Debe haber una manera de controlar esto que cada vez crece más”, manifestó Ana Condoy.Desde el Municipio se han ejecutado ciertas acciones para contener este tema. y promover su regularización. Corredores comerciales, ferias ciudadanas y regularización de comerciantes figuran entre las medidas que, en parte, buscan solucionar la problemática desde el cabildo. Hasta mayo de 2024, la Alcaldía había censado a 12.500 comerciantes autónomos o ‘informales’. (I)