Una tarde de recorrido por el centro de Guayaquil permite evidenciar una escena que, según comerciantes y peatones, se ha vuelto cotidiana.Motociclistas, entre ellos repartidores de servicio de entrega a domicilio, circulan por las veredas, interrumpen el paso de las personas y generan riesgos para quienes caminan por dichas áreas.Asalto frustrado a camión de valores en centro comercial: esto es lo que sabe la PolicíaEste Diario recorrió calles como Clemente Ballén y Chile, Aguirre y Pedro Carbo, entre Clemente Ballén y Aguirre.PublicidadEntre las 16:00 y las 17:00 de este martes, 7 de julio, se evidenció el paso de al menos seis motociclistas por las aceras, entre ellos varios dedicados al servicio de entregas.Además, durante el recorrido se observaron cerca de una veintena de motocicletas estacionadas en las veredas.La situación genera malestar entre quienes transitan diariamente por el centro de la ciudad.PublicidadPublicidadVerónica Valle, quien tiene un negocio ubicado en la esquina de Pedro Carbo, entre Clemente Ballén y Aguirre, aseguró que esta situación ocurre a diario. “Esto pasa todos los días”, afirmó.La comerciante explicó que para los peatones representa un problema, ya que las motocicletas circulan constantemente por las aceras y ponen en riesgo a la ciudadanía, sobre todo a los adultos mayores.“Para el peatón es un malestar, ya que pasan muchas motos y, a veces, van pasando adultos mayores y los pueden atropellar”, manifestó. Incluso recordó un incidente ocurrido frente a su local.“Junto a mi negocio iba pasando un peatón y una moto se subió; no se fijó en que el peatón iba pasando y lo golpeó. La señora se cayó y se golpeó”, relató.Aunque indicó que los agentes de control municipal realizan llamados de atención a los motociclistas, sostuvo que estos hacen caso omiso.En ese sentido, pide que exista un mayor control para evitar que continúe esta práctica.PublicidadUna situación similar vivieron dos ciudadanas que caminaban por la vereda de la calle Aguirre.Contaron que fueron sorprendidas por un motociclista que les pedía que se apartaran para poder avanzar por la vereda.“La vereda no es para motos, sino para peatones. El señor iba atrás de nosotras esperando que le diéramos paso, pero para eso está la calle”, expresó una de ellas, visiblemente disgustada.“Tiene que haber sanción; es peligroso”, enfatizó.La mujer lamenta que este sea un hecho que se repite todos los días y que, con el paso del tiempo, se haya normalizado.Su acompañante también manifestó su molestia por lo ocurrido y dijo no estar de acuerdo con que este tipo de situaciones ocurran incluso frente a agentes de control municipal sin que exista una sanción.Lorena Pivaque, quien también caminaba por la vereda de la calle Aguirre, relató que hace poco vivió una experiencia similar con un motociclista.“Yo iba caminando y casi me atropella una moto. Yo me pegué el susto porque no estoy esperando que pase una moto atrás de mí en una vereda”, contó.“Nosotros caminamos por donde tenemos que andar y resulta que ellos vienen y se pasan. Entonces, el peligro está aquí. Lamentablemente se ha normalizado”, comentó.Consideró que, si existiera un mayor control, este tipo de situaciones no se repetirían. “Debe haber control”, concluyó.La necesidad de control y sancionesLos consultados coincidieron en que las sanciones deben aplicarse con rigor para evitar que esta infracción continúe repitiéndose.A su criterio, la práctica se ha normalizado, por lo que consideran necesario que exista un mayor control y el cumplimiento efectivo de las sanciones para generar un efecto disuasorio.Consultada por este Diario, la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM) indicó que, en el caso de las motocicletas, la sanción por estacionarlas en sitios donde está prohibido corresponde al 10 % de un salario básico unificado (SBU), además de la retención del vehículo.En tanto, por circular en zonas donde existe restricción para motocicletas, la multa equivale al 15 % de un SBU. (I)