La Comisión de Ética de Euskadi ha reaparecido tras trece meses sin actividad con dos resoluciones. En la primera de ellas, se desestima una denuncia de una persona que participó en un proceso de selección para un puesto que no se precisa y que lamentaba la arbitrariedad del alto cargo que tomó la decisión. En la segunda, un alto cargo de una sociedad pública, de nuevo sin ninguna concreción, expone que su pareja ha entrado a trabajar en una empresa privada y pregunta si eso comporta conflicto de intereses. Este organismo felicita al directivo por exponer su caso y asegura que por el momento no hay relación contractual alguna entre la entidad pública y la privada, pero le insta a que se abstenga en caso de que esa compañía participe en alguna licitación en el futuro.

La Comisión de Ética es el organismo que vela por que los altos cargos de la Administración autonómica sigan los parámetros del código ético que han de suscribir el lehendakari, los consejeros, los otros miembros de sus equipos y los directivos de las sociedades públicas. Es un foro presidido por la consejera María Ubarretxena y en el que se sientan otros dos altos cargos, Maite Barruetabeña y Xabier Ochandiano, y dos vocales externos, Elsa González y Fernando Tapia. Su última reunión fue en junio de 2025 y ahora ha celebrado otra en julio de 2026. Ahora, en agosto, se han publicado los dos acuerdos adoptados.