​Los eclipses solares son eventos astronómicos fascinantes para los seres humanos, pero para el reino animal representan momentos de profunda confusión. La desaparición repentina de la luz solar y el descenso de la temperatura alteran por completo el entorno, provocando cambios drásticos en el comportamiento de diversas especies.​De acuerdo con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), estos fenómenos astronómicos alteran el reloj biológico de los animales diurnos, crepusculares y nocturnos, desencadenando reacciones de defensa, descanso o desorientación.​¿Qué les pasa a las aves y reptiles?​El impacto en la fauna silvestre es inmediato. La Conanp ha documentado que, ante la oscuridad inesperada, las aves interrumpen sus actividades, dejan de cantar y regresan a sus nidos al asumir que la noche ha llegado. Especies específicas como los flamencos y las fragatas buscan refugio de inmediato. Por otro lado, los animales nocturnos, como los murciélagos, se activan antes de tiempo.

Un eclipse solar puede alterar los hábitos de los animales | ESPECIAL

​En el caso de los reptiles y otros animales, los registros históricos recopilados por National Geographic muestran respuestas muy particulares:​Tortugas: se ha observado que algunas intentan aparearse durante el evento, dado que sus hábitos reproductivos suelen ocurrir al amparo de la noche.Aves de manglar: muestran signos evidentes de estrés cuando el eclipse es total.​Otros invertebrados: las arañas Metepeira comienzan a destruir sus telarañas, una conducta que habitualmente realizan al finalizar el día.​¿Qué pasa con los perros, gatos y animales de granja?​Las mascotas y los animales domésticos tampoco son ajenos a este fenómeno. Según los datos de National Geographic, las reacciones varían según la especie y su relación con la rutina humana.​Los perros y gatos suelen mostrar signos de confusión o miedo. Esto se debe principalmente a la alteración abrupta de su rutina diurna y a los cambios en los estímulos de luz de su entorno.​Los animales de granja (como las vacas) tienden a caminar enfilados de regreso a sus establos, replicando el comportamiento que tienen durante el auténtico anochecer.En cuando a la fauna mayor, en eventos pasados (como el eclipse de 2001 en Zambia), se registró que las jirafas comenzaron a correr en cuanto se oscureció el cielo, una respuesta de alerta debido a que sus depredadores son más activos en ausencia de luz.