OpiniónEl Estado no tiene por qué organizar ceremonias religiosas, así reparta el protagonismo entre distintas iglesias.11.08.2026 22:01 Actualizado: 11.08.2026 22:01 La imagen de Abelardo De La Espriella lanzando besos cual influencer y haciendo sus clásicos gestos de campaña, justo al llegar a ponerse al frente del manejo de la emergencia causada por el terremoto, dejó en evidencia una vez más la frivolidad con la que el Presidente está asumiendo su nuevo rol. Sin embargo, aunque generaron revuelo en las redes, esas imágenes no deberían sorprender a nadie, pues están en la misma línea de lo que pasó el viernes en Cali.En el pasado, el cambio de gobierno era un acto institucional para recordar que la República importa más que quien la preside; pero en la investidura de De La Espriella esa tradición quedó en veremos, y las instituciones se volvieron utilería; una puesta en escena con más de reality que de acto de Estado.En un lugar que no ofrecía las condiciones para una transmisión del mando, la grandilocuencia arrasó con la dignidad que exige una ocasión como esta. La imagen más diciente fue la de los integrantes de la mesa directiva del Congreso, hacinados detrás de una mesa que parecía un pupitre de jardín infantil. El Legislativo terminó empequeñecido justo cuando debía destacarse su papel constitucional.Como si fuera poco, con la improvisada incorporación de una oración presentada como “ecuménica” —en la que intervinieron representantes judíos, protestantes y católicos—, incurrieron en una omisión imperdonable, al olvidar que Colombia es un Estado laico y que, por tanto, el Gobierno no debe promover actos religiosos.Y aunque el Presidente y cualquier funcionario tienen derecho a profesar la religión que deseen —o a no profesar ninguna—, esa libertad pertenece al fuero personal de cada uno. De hecho, la Corte Constitucional ha sido categórica al señalar que la neutralidad estatal no consiste en promover todas las confesiones por igual, sino en abstenerse de promover cualquiera de ellas.En una emergencia como la actual, el país no necesita al protagonista de un 'reality', sino a un presidente que sepa dónde está parado.Pero una de las escenas más desconcertantes fue la ruptura del protocolo. Apenas terminó el juramento, el nuevo presidente se escabulló hacia una guarnición militar para pronunciar su primer discurso, mientras dejaba al Congreso, a las delegaciones extranjeras y a los invitados viendo el resto en una pantalla. ¿Para eso hicieron venir al rey de España y a los demás dignatarios? Hubiera sido más práctico invitarlos a conectarse por Zoom...Para completar, esa alocución tampoco compensó semejante desplante. Más allá de unos pocos anuncios —la eliminación del impuesto al patrimonio, el regreso de la exploración de petróleo y gas, la reanudación de las fumigaciones y la promesa de mano dura frente al terrorismo—, predominó el tono del candidato sobre el del jefe de Estado. Las pullas a su antecesor ocuparon más espacio que las propuestas para el nuevo mandato, en una disertación a la que le sobraron minutos y le faltó sustancia.En últimas, como si se tratara del lanzamiento de una marca y no de la inauguración de un gobierno, hubo alfombra roja, selfis, fotógrafos y hasta un saludo militar importado.Pero antes de que el nuevo mandatario terminara de acomodarse en su silla, el terremoto más fuerte en lo que va de este siglo en Colombia lo puso frente a su primer gran desafío, y este no se supera con gestos proselitistas ni lanzándoles besos a los fans. Ojalá De La Espriella entienda que ante una tragedia de tal magnitud el país no necesita un protagonista de novela, sino un presidente que sepa en qué escenario está parado.* * *Colofón. Dicho lo anterior, y al margen de cualquier consideración política, esta tragedia, que se cobró la vida de decenas de compatriotas y dejó a muchísimos más en una situación en verdad difícil, debe convocarnos a aunar esfuerzos para la recuperación de las zonas afectadas. Va desde aquí un abrazo solidario a todas las víctimas.puntoyaparte@vladdo.com Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.