Supone un alivio en Francia y un dolor de muelas en Marruecos. Este martes entró en vigor una legislación francesa que prohíbe las llamadas comerciales, salvo para aquellos clientes que hayan expresado por escrito que desean recibirlas. Aprobada durante la primavera del año pasado, es la tercera ley adoptada en el país vecino en los últimos 15 años para combatir esta práctica tan molesta para los ciudadanos. Representa, de hecho, la más ambiciosa de las tres, porque estipula que los grupos privados ya no pueden llamar "de manera directa o a través de un intermediario a una persona que no haya dado antes su consentimiento". ¿Los franceses se han librado finalmente de las llamadas indeseadas? "Tenemos muchas esperanzas puestas en esta ley (…) que supondrá cambios importantes", aseguró el ministro galo de Comercio, Serge Papin, en declaraciones al diario . A diferencia de lo que sucedía hasta ahora, en que los telefonistas podían contactar a cualquiera en Francia excepto a aquellos que se hubieran inscrito en la lista administrativa Bloctel —con lo que pedían que no les molestaran—, la nueva ley las prohíbe directamente. El texto, sin embargo, incluye varias excepciones. Las llamadas comerciales seguirán autorizadas cuando estén relacionadas con un contrato en vigor, para hacer encuestas y para vender suscripciones a medios de comunicación. Además, las asociaciones francesas de consumidores temen por su ineficacia, puesto que numerosas empresas podrían incumplir la nueva normativa y continuar con sus prácticas agresivas. Para evitarlo, la legislación aumenta las multas hasta 75.000 euros para los particulares y 375.000 para las personas jurídicas. Bueno en Francia, no tanto en Marruecos Pese a las dudas sobre su eficacia, la nueva ley provoca sudores fríos en los centros de atención al cliente en Marruecos. La mayoría de las multinacionales francesas externalizaron esta actividad a países del Magreb y del África subsahariana. En ciudades marroquíes como Rabat, Casablanca, Tánger o Fez abundan las empresas de telemarketing, cuyos principales clientes se encuentran en Francia. Hasta el 80% de su volumen de negocio depende de grupos galos. Por lo tanto, la viabilidad económica de centenares de ellas se ve ahora seriamente amenazada. Cierres “salvajes” de empresas “Aunque se trata de una ley francesa, tiene unos evidentes efectos extraterritoriales y tendrá un gran impacto en Marruecos, Túnez y Madagascar”, asegura Ayoub Saoud, secretario general de la Federación Nacional de Centros de Llamadas y Oficios Externalizados. En concreto, entre 40.000 y 50.000 marroquíes podrían perder su empleo a causa de la entrada en vigor de la legislación, reconoció Younes Sekkouri, ministro de Trabajo. Es una cifra especialmente elevada, teniendo en cuenta que unas 120.000 personas trabajan en centros de atención telefónica en Marruecos. “Como hay muchos trabajadores migrantes y muchos de ellos sin contrato, no disponemos de cifras exactas”, matiza Saoud en declaraciones a El Confidencial. Según este sindicalista marroquí, "muchas empresas del sector están condenadas y sus empleados se quedarán en la calle". TE PUEDE INTERESAR Ya ha habido casos de centros de llamadas cerrados por la pérdida de clientes en Francia. El año pasado, dio bastante que hablar lo ocurrido con Paul & José, filial de una empresa gala que cerró de un día para otro dejando a sus trabajadores en la calle, sin siquiera una indemnización. Con nocturnidad, su propietario la vendió por un precio irrisorio a un empresario camerunés y desapareció. Aunque sus trabajadores ganaron en los tribunales, no consiguieron que los indemnizaran, porque no encontraron al propietario. “Recientemente, se produjo en Casablanca otro caso muy parecido. El grupo IT Facto quebró y sus 50 empleados se quedaron sin sueldo y sin que les ofrecieran ninguna indemnización por despido”, recuerda el responsable del principal sindicato del sector. De hecho, Saoud teme que se multipliquen estos “cierres salvajes” de centros de atención al cliente, cuya mayoría de empleados suelen ser jóvenes, muchos de ellos recién salidos de la universidad, pero que no consiguen un trabajo relacionado con sus estudios. “La media de edad entre los telefonistas suele ser de entre 26 y 32 años y es una profesión mayoritariamente femenina”, explica. ¿Otra estocada a la crisis social de los jóvenes? Los estragos causados por la nueva ley francesa podrían acentuar . Esta contribuyó a la crisis fronteriza en Ceuta, cuyos motivos exactos aún se desconocen. Favoreció la llegada el 30 de julio al enclave español de unas 80.000 personas, 141 de las cuales murieron en el intento de cruzar la frontera, la mayoría de ellas ahogándose en el mar. TE PUEDE INTERESAR Pese al crecimiento de su PIB y aparente dinamismo de su economía, el Gobierno marroquí ha sido incapaz de redistribuir esa riqueza. “El número de estudiantes universitarios pasó de 100.000 a 1,6 millones, lo que representa un verdadero progreso. (…) Pero el problema es que muchos de ellos no encuentran trabajo cuando terminan sus estudios. Y cuando lo consiguen, a menudo es precario, mal pagado y sin protección social”, sostiene el sociólogo marroquí Mehdi Alioua en declaraciones al diario digital francés . En esa entrevista, este experto recuerda que la clase media marroquí “apenas representa dos millones de personas en un país de 39 millones”. El cierre de los centros de atención telefónica amenaza con empeorar la situación. El impacto de la ley francesa preocupa a la clase política marroquí y así lo reflejó el hecho de que se habló recientemente de ello durante una sesión parlamentaria en Rabat. Entonces, el ministro de Trabajo prometió apoyar a los trabajadores del sector afectado, favorecer su reconversión en actividades con mayor valor añadido y promover la diversificación de los clientes de estos grupos, pasando de empresas francesas a alemanas o españolas. Falta de medidas por parte del Gobierno marroquí La realidad, sin embargo, “es que las autoridades no han tomado ninguna medida concreta”, critica Saoud. A pesar de que la legislación gala fue aprobada definitivamente en mayo del año pasado, el Ejecutivo marroquí “no dispone de una estrategia a largo plazo” y ha sido incapaz de preparar “a los asalariados, empresas y a sus clientes” ante el cambio normativo en París, denunció el economista Azeddine Bennani en declaraciones al diario Le Monde. TE PUEDE INTERESAR “Las autoridades y las multinacionales francesas tampoco han ofrecido ningún tipo de compensación a los proveedores afectados, y eso que estos grupos galos se beneficiaron de las exenciones fiscales y sociales y las ayudas a las inversiones extranjeras ofrecidas por el Gobierno marroquí”, lamenta Saoud. Según este sindicalista, la frágil situación de los centros de llamadas, también amenazados por la IA, ejemplifica “los límites del modelo neoliberal” que ha prosperado en Marruecos durante el reinado de Mohamed VI. Un sistema tan desigual que ha creado una bomba de relojería en su interior con la precaria situación de sus jóvenes. Y que tiembla ante la entrada en vigor de una ley al otro lado del Mediterráneo. Supone un alivio en Francia y un dolor de muelas en Marruecos. Este martes entró en vigor una legislación francesa que prohíbe las llamadas comerciales, salvo para aquellos clientes que hayan expresado por escrito que desean recibirlas. Aprobada durante la primavera del año pasado, es la tercera ley adoptada en el país vecino en los últimos 15 años para combatir esta práctica tan molesta para los ciudadanos. Representa, de hecho, la más ambiciosa de las tres, porque estipula que los grupos privados ya no pueden llamar "de manera directa o a través de un intermediario a una persona que no haya dado antes su consentimiento".