Una caja de pizza, un papel antigrasa o una bandeja del supermercado pueden parecer asuntos muy distintos, pero a partir del 12 de agosto de 2026 comparten una novedad importante. Desde esa fecha no podrán introducirse en el mercado de la Unión Europea envases destinados a entrar en contacto con alimentos que contengan PFAS en concentraciones iguales o superiores a los límites fijados por el Reglamento (UE) 2025/40, la nueva norma europea sobre envases y residuos de envases conocida como PPWR.

La fecha no supone la desaparición de los táperes y fiambreras de plástico, las bandejas del supermercado ni todos los envases de un solo uso. PFAS tampoco significa plástico. Estas sustancias se han empleado precisamente por su capacidad para repeler agua y grasa y pueden formar parte de materiales y recubrimientos muy distintos. La Comisión Europea cita, entre sus usos, los recubrimientos resistentes al aceite de papel y cartón destinados al contacto alimentario.

El cambio de agosto tiene, por tanto, un alcance bastante concreto: restringe los PFAS en los envases alimentarios. Muchas de las medidas del PPWR que resultarán más visibles para el consumidor, relacionadas con reutilización, etiquetado, reducción del sobreenvasado o determinados plásticos de un solo uso, llegarán después.