NoticiaMás de 60 familias tuvieron que salir del conjunto de apartamentos, debido a la gravedad de las afectaciones tras el temblor de 7.4 en Cali.Habitantes del barrio Chiminangos II reciben almuerzos por parte de líderes de la zona, a la espera de que el gobierno local les realice el censo. Foto: JOSÉ ANTONIO MINOTA HURTADO / EL TIEMPOPERIODISTA11.08.2026 18:11 Actualizado: 11.08.2026 18:11

Un humeante sancocho trifásico, servido en un plato hondo de icopor, es lo único que motiva a doña Albenis Cano a bajarse el tapabocas hasta la barbilla mientras permanece sentada sobre una manta en el cálido césped amarillento que por estos días se observa en Cali.El inconfundible aroma de este plato, orgullo de la gastronomía vallecaucana, la reconforta al recordar los difíciles momentos en que la tierra se movió y sintió que su apartamento en el barrio Chiminangos II (nororiente de la ciudad) quedaría reducido a escombros.En un tendido y con la suerte de haber sobrevivido al sismo, Albenis Cano aguarda por ayudas. Foto:JOSÉ ANTONIO mINOTA hURTADO / EL TIEMPO"Fueron momentos terribles, porque yo estaba con mis dos nietos ahí y lo más duro fue que eso se movía de una forma horrible. El susto fue tan grande que mi nieto pequeño está muy afectado: no ha podido dormir y tiene los nervios alterados. El apartamento quedó agrietado, las gradas están a punto de caerse y estamos prácticamente en la calle. Necesitamos que nos ayuden a todas las familias de las torres que resultaron afectadas", expresó Cano.Doña Albenis recuerda que sintió volver el alma al cuerpo cuando su hija, quien recién salía a trabajar, regresó sana y salva tras la sacudida. En medio del aturdimiento y el choque emocional de sus vecinos —muchos de ellos amigos desde hace más de tres décadas—, la incertidumbre sobre el futuro de su vivienda se apoderó de su hogar.Vecinos del norte caleño se solidarizan con las víctimas del temblor en Chiminangos II. Foto:JOSÉ ANTONIO mINOTA hURTADO / EL TIEMPOEl desafío de la primera noche a la intemperieUno de los momentos más duros fue afrontar la primera noche con solo un par de maletines pequeños en los que llevaban lo poco que alcanzaron a rescatar por el riesgo estructural del edificio. Sin un lugar adonde ir, doña Albenis y su hija tuvieron que pernoctar al aire libre."La noche fue terrible porque cualquier ruido nos asustaba; parecía que estaba temblando otra vez. Tuvimos que acomodar una colchoneta cerca de la puerta para poder salir corriendo ante cualquier emergencia", recordó.Aunque señala que aún no han recibido soluciones concretas por parte de las autoridades de cara a la reubicación o reparación de sus hogares, saborea el plato de sancocho que le entregaron los líderes del barrio, quienes se organizaron para brindar alimentación a los damnificados.Una de las torres de Chiminangos II donde permanecía el cuerpo de una señora fallecida. Foto:José Antonio Minota Hurtado / El TiempoOrganizarse para ayudarCon la frente brillante por el intenso calor del mediodía caleño, Esther Ordóñez, una de las lideresas del sector, demuestra ser una mujer de acción. Fiel a su vocación comunitaria, evita quedarse en el lamento ante la tragedia y prefiere coordinar soluciones inmediatas.Ordóñez apela a la solidaridad de vecinos, amigos y transeúntes de la zona para recolectar insumos básicos que garanticen la alimentación de las familias refugiadas en la zona verde, mientras avanzan las evaluaciones oficiales."Tarde en la noche nos dimos cuenta de que evacuaron estas tres torres por riesgo de colapso. En el lugar aún se encontraba el cuerpo de la señora que, por la prisa al bajar las escaleras, fue impactada por un bloque de concreto que se desprendió. Muchas familias no tenían adonde irse y pasaron la noche aquí. En la mañana tomé la iniciativa de traerles un cafecito con pan al verlos soportar el frío de la noche. A este esfuerzo se sumaron la Junta de Acción Comunal, el Restaurante Comunitario de Chiminangos I y la Junta Administradora Local", resaltó Ordóñez.Más de 60 familias resultaron afectadas en el barrio Chiminangos por el fuerte sismo en Cali. Foto:José Antonio Minota Hurtado / El TiempoLa lideresa coordina la logística sin descanso: apoya en la preparación de los alimentos, gestiona donaciones y atiende con paciencia cada inquietud de los afectados."Agradecemos el apoyo de la comunidad, de los barrios cercanos y de los familiares, pero nunca es suficiente porque no sabemos cuándo habrá una solución definitiva. Le pedimos a la administración municipal y a la Secretaría de Gestión del Riesgo que vengan rápidamente a realizar el censo y la evaluación técnica para determinar el nivel de daño de los apartamentos", señala Ordóñez, quien coordina la preparación de cerca de 200 almuerzos diarios. LEA TAMBIÉN Una problemática con antecedentesLa lideresa comunitaria, con 28 años de residencia en Chiminangos II, sostiene que el deterioro estructural de los bloques no es un tema nuevo en la zona: "Esto ha sido recurrente; primero ocurrió en el sector 7. Es un problema estructural que viene de administraciones pasadas y que no se atendió oportunamente", aseguró.Por ello, reiteró el llamado urgente a las autoridades competentes para acelerar el diagnóstico técnico de los inmuebles y garantizar intervenciones de fondo en la infraestructura afectada. LEA TAMBIÉN ¿Cómo ayudar?Quienes deseen sumarse con ayudas humanitarias o insumos para la olla comunitaria pueden entregar sus aportes en el centro de acopio habilitado en la calle 62, frente a la Unidad Kumanday (en la cancha de baloncesto del barrio Chiminangos II).JOSÉ ANTONIO MINOTA HURTADOCorresponsal EL TIEMPO CASA EDITORIAL Colombia Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.