NoticiaEl hombre le contó a EL TIEMPO que la tecnología la usa normalmente en su trabajo y con estructuras, pero ahora es una aliada contra los escombros.La tecnología que normalmente emplea para detectar variaciones térmicas en estructuras terminó convirtiéndose en una aliada inesperada contra los escombros. Foto: EL TIEMPO11.08.2026 08:10 Actualizado: 11.08.2026 08:35 PERIODISTA11.08.2026 08:10 Actualizado: 11.08.2026 08:35

Desde la tragedia que dejó el terremoto de magnitud 7,4 en el occidente colombiano, un ingeniero caleño se ha convertido en una pieza inesperada de las labores de rescate en el barrio Capri. LEA TAMBIÉN Mientras las retroexcavadoras avanzan con cautela y los rescatistas guardan silencio para escuchar cualquier golpe o llamado de auxilio, un hombre de casco blanco sostiene entre sus manos una herramienta poco habitual en medio de una zona de desastre.Se trata de William González Betancur, un ingeniero caleño que dejó por unas horas sus labores en una empresa dedicada al sector de las cubiertas metálicas para sumarse a la cadena humana que intenta encontrar sobrevivientes entre los escombros de un edificio que colapsó por completo en el barrio Capri, uno de los sectores más golpeados por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia.La estructura, ubicada en el sector de la carrera 71A con calle 10 Bis, se convirtió desde el lunes en uno de los puntos más críticos de búsqueda. Allí, donde el concreto aplastó apartamentos enteros y redujo a escombros varios pisos de viviendas, la esperanza de encontrar sobrevivientes depende de cada sonido, cada cavidad y cada indicio de vida.William González Betancur, ingeniero caleño. Foto:EL TIEMPOFue precisamente en medio de esa carrera contra el tiempo cuando González recordó que tenía una herramienta capaz de aportar algo diferente.“Me acordé que tenía una cámara térmica, con la que utilizo para las cubiertas. Tomamos temperaturas de los techos y de las cubiertas. Entonces la programé para meterla en una de esas cavidades a ver si encontrábamos vida”, relató a EL TIEMPO desde la zona de emergencia.La tecnología que normalmente emplea para detectar variaciones térmicas en estructuras terminó convirtiéndose en una aliada inesperada de los equipos que trabajan en la remoción de escombros.Una imagen que devolvió la esperanzaLas cámaras térmicas funcionan detectando el calor emitido por cuerpos y objetos. A través de imágenes coloreadas, permiten identificar diferencias de temperatura que, en determinados contextos, pueden sugerir la presencia de seres vivos.Desde que notó esta utilidad, ha permanecido entrando y saliendo de la zona de rescate. Foto:EL TIEMPOSegún cuenta González, una de las primeras inspecciones arrojó un resultado que cambió el ánimo de quienes trabajaban en el lugar.“Los puntos rojos significan que son seres vivos. Como esta es una foto térmica, si hay alguien con vida, así sea un perro o un ser humano, la foto te muestra que ahí hay vida”, explicó.La imagen detectó varias señales térmicas en medio de una de las cavidades formadas tras el colapso del edificio. “Eso nos dio mucha fe de que encontramos unas personas allí”, recordó.Con el paso de las horas y el contraste de la información con otras labores de inspección, surgió una hipótesis que alimentó aún más las expectativas.“Después nos dimos cuenta de que era una persona con dos perritos. Creemos que es ella y ya la estamos tratando de rescatar”, relató el ingeniero.De la oficina a la zona de desastreLa emergencia lo sorprendió como a millones de colombianos. Sin embargo, mientras la ciudad intentaba asimilar la magnitud de la tragedia, él tomó una decisión espontánea."Hay esperanza de vida".William González, un ingeniero caleño que vive en el barrio Capri de la capital del Valle, es parte de la cadena humana de voluntarios para rescatar sobrevivientes, luego del desplome de un edificio completo en el sector de la carrera 71A con calle 10BIS… pic.twitter.com/TqQNGfSI1X— EL TIEMPO (@ELTIEMPO) August 11, 2026