11 de agosto, 2026 - 07h00Tradicionalmente, la medicina se ha basado en el estudio de grupos de pacientes. Los signos y síntomas, junto con el examen físico y los estudios pertinentes, orientan hacia un diagnóstico y tratamiento. Los ensayos clínicos han permitido elaborar guías de práctica clínica sustentadas en la evidencia científica.No obstante, la experiencia demuestra que los pacientes son diferentes y que una misma enfermedad puede comportarse de manera distinta en cada individuo. Por ello, los tratamientos no necesariamente serán iguales, aun cuando compartan un diagnóstico. Comprender esta variabilidad constituye uno de los grandes desafíos de la medicina contemporánea y es donde surge la medicina de precisión.Aunque el término no es nuevo, la medicina de precisión ha adquirido relevancia. Alcanzó difusión en 2015, cuando el presidente Barack Obama anunció la Precision Medicine Initiative de los Estados Unidos, que impulsó la integración de la genómica, los datos clínicos, el ambiente y el estilo de vida para comprender la variabilidad en la susceptibilidad a las enfermedades y la respuesta terapéutica.En mayo de 2026, durante la 79.ª Asamblea Mundial de la Salud, los Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptaron una resolución sobre medicina de precisión que plantea un desafío: aprovechar los avances científicos y tecnológicos para una atención más focalizada, colocando la equidad en el centro.La medicina de precisión puede definirse como un enfoque de prevención, diagnóstico y tratamiento que utiliza información clínica, molecular, genómica y otros datos de salud para orientar las decisiones médicas, considerando la variabilidad entre las personas.Aunque medicina personalizada y medicina de precisión se utilizan a veces indistintamente, no significan lo mismo. La medicina personalizada podría interpretarse como una intervención diseñada para cada individuo. La medicina de precisión, en cambio, identifica características clínicas, moleculares, genéticas o ambientales que permiten estratificar a los pacientes en subgrupos con diferentes riesgos, pronósticos o respuestas terapéuticas.La medicina de precisión puede intervenir en todas las etapas de una enfermedad: determinar quién tiene susceptibilidad a enfermar; establecer qué enfermedad o subtipo tiene una persona; identificar marcadores que anticipen su evolución; y determinar qué tratamiento tiene mayor probabilidad de ser eficaz y producir menos efectos adversos.Sus avances son particularmente evidentes en tres campos: la oncología, las enfermedades mendelianas y la farmacogenómica.El problema es que la medicina de precisión es costosa por la tecnología y la capacitación profesional que requiere, recursos distribuidos de manera desigual en el mundo. Surge así una paradoja: una medicina científicamente más precisa podría conducir a una atención sanitaria socialmente menos equitativa. (O)