Cierra los ojos y aparece la primera imagen: campesinos amontonados.

Vuelve a parpadear: hombres armados.

Los cierra una vez más: pupitres y tableros cubiertos de tiza.

Cada vez que Dewadhy Zuliem Melo baja los párpados, la memoria le devuelve un borroso fragmento del secuestro que vivió a sus cuatro años de edad en la vereda La Esperanza, ubicada en el municipio de San José del Fragua (Caquetá). “En el año 2003 estuvimos secuestrados con toda mi familia.

Tengo presente algunas imágenes, pero hay ciertas cosas que mi subconsciente trata de evadir”, afirmó Melo de 26 años de edad.